Poco después de las 10,30 de la mañana ha comenzado en la catedral Nuestra Señora de la Inmaculada de Mónaco la ceremonia del bautizo de los príncipes Jacques y Gabriella, los hijos de Alberto y Charlene, ante más de 700 invitados. El acto fue oficiado por el arzobispo de Mónaco, monseñor Bernard Barsi, quien junto a los padrinos esperó a los niños y a sus padres a la entrada de la catedral. Los trajes de bautismo son nuevos, encargados a baby Dior y en sus faldones llevan bordados sus monogramas: dos J en el de Jacques y dos G en el de Gabriella. Cada mellizo llevaba también un chupete, azul para el niño y rosa el de la niña. Al acercarse a la pila bautismal, el príncipe llevaba en brazos a Gabriella y Charlene a Jacques; los pequeños estuvieron muy tranquilos y dormitando durante la hora y media que duró la ceremonia y ni siquiera lloraron cuando recibieron el agua bautismal. Antes de acabar el acto, monseñor Barsi leyó un mensaje personal del papa Francisco: «Confío a vuestros hijos a la protección maternal de la Virgen María».

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Los mellizos, que cumplen este día cinco meses, se mostraron muy tranquilos durante toda la ceremonia. Alberto sostenía a Gabriella y Charlene a Jacques.

 La elección de los padrinos de los neófitos ha causado cierta sorpresa, pues ni las hermanas del Príncipe, Carolina y Estefanía, ni ninguno de sus hijos figuran entre los elegidos. Parece claro que Alberto ha seleccionado los padrinos de bautismo para Jacques, príncipe heredero, y Charlene los de su hija Gabriella.

 El niño recibió los nombres de Jacques Honoré Rainiero. Tiene el título de marqués de Baux, que le corresponde como heredero. Fue apadrinado por Christopher Le Vine, primo por línea materna del Príncipe Alberto, y Diana de Polignac Nigra, familiar del soberano monegasco por línea paterna.

 A la niña se le impusieron los nombres de  Gabriella Marie Thérèse, y tiene ya el título de condesa de Carladès. Sus padrinos son Gareth Wittstock, hermano pequeño de Charlene, y Nerine Pienaar, esposa de la estrella sudafricana de rugby Francois Pienaar y un amigo cercano de Charlene.

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Los primeros miembros de la familia monegasca en llegar a la catedral fueron Carolina acompañada por tres de sus hijos: Andrea, Pierre con su novia Beatrice Borromeo, y Alexandra; faltaban Carlota y Tatiana Santo Domingo. Poco después, apareció la princesa Estefanía junto a sus tres hijos, Louis, Pauline y Camille.

 Después de la ceremonia, los príncipe Alberto y Charlene vivieron un baño de multitudes, pues hicieron a pie el recorrido desde la catedral hasta el palacio Grimaldi, mientras los mellizos iban en coche por motivos de seguridad.

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La princesa Carolina acaricia a su sobrina Gabriella antes del posado oficial en las escalinatas de la catedral.

Ya en el palacio, en el Salón de los Espejos, se celebró la ceremonia de entrega de condecoraciones. Los respectivos padrinos recibieron la Orden de Grimaldi, la segunda en importancia del Principado, que también recibió la pequeña Gabriella. Jacques, como heredero, es ya miembro de la Orden de San Carlos, la más importante de Mónaco. El acceso a la catedral fue restringido, pero los monegascos pudieron seguir la ceremonia a través de una pantalla gigante instalada en el patio del palacio. Han pasado cincuenta y seis años desde que el Principado bautizó a su último heredero al trono, el pequeño príncipe Alberto, el 21 de abril de 1958.

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Los recién bautizados junto a sus padres y padrinos.

Jacques y Gabriella nacieron en el hospital Princesa Grace de Mónaco el 10 de diciembre del año pasado. Fueron presentados oficialmente el 7 de enero y desde entonces no habían vuelto a aparecer en público.