Después de varias semanas en máxima alerta sanitaria a causa del coronavirus, a pocos extrañan ya ver a personas con la mascarilla puesta. En Japón es un gesto que tienen interiorizado desde hace mucho tiempo, sobre todo como símbolo de respeto para no contagiar a los demás en caso de gripe o resfriado, pero es cierto que ahora es más necesario que nunca. La hija de los emperadores Naruhito y Masako ha reaparecido en una de sus escasas salidas públicas y con un motivo feliz en medio de esta emergencia. Eso sí, bien protegida contra los agentes externos.

Con su uniforme reglamentario y luciendo la preceptiva mascarilla, la princesa Aiko acudió este pasado 22 de marzo (domingo) a su instituto, el Gakushuin Girls’ Senior High School de Tokio, para asistir a su graduación. Allí la esperaban numerosos medios de comunicación, a los que ella saludó con una reverencia a su llegada.

La joven, de 18 años, apenas se deja ver en público, y pese a la timidez y discreción heredada de su madre, en esta ocasión estaba especialmente relajada. Será que también es una época especialmente señalada en el País del Sol Naciente, donde estos días celebra la tradicional Sakura, es decir, la floración de los cerezos, cuyas flores y aroma cubren jardines y bosques como la fiesta de la primavera favorita de los japoneses.

Pese a todo, se han extremado las precauciones para llevar a cabo esta ceremonia. Desde hace días el centro educativo permanece cerrado para evitar riesgos ante el coronavirus, lo que no ha impedido realizar esta excepción. Eso sí, con limitaciones. A los padres de los alumnos se les ha permitido asistir, si bien los padres de Aiko prefirieron no hacerlo. En un comunicado hecho público, los Emperadores aseguraban que estaban pensando en todos aquellos infectados y en las dificultades que están afrontando debido al virus.

Hace solo unos días la Familia Imperial era ‘desalojada’ del Palacio Imperial de Tokio. Se veía salir en su automóvil a Naruhito y Masako junto a su hija Aiko, seguidos por los Emperadores eméritos, Akihito y Michiko de Japón, quienes, al superar los 80 años de edad y con patologías previas, se encuentran en un grupo elevado de riesgo.

Aiko de Japón posó ante los medios y no tuvo inconveniente en responder a algunas preguntas. Sobre su experiencia en el instituto, dijo que había disfrutado mucho de este tiempo y que atesoraba muchas experiencias: «He tenido muchas experiencias y he pasado un tiempo muy divertido y satisfactorio durante mi vida de estudiante».

Al término de la graduación, Aiko recibió un diploma en su clase. Ahora se prepara para dar el siguiente paso en su formación . Según han informado desde la Casa Imperial, la princesa ingresará esta primavera (si nada lo impide) en la Universidad Gakushuin de Tokio, donde cursará Lengua y Literatura japonesa, al igual que su padre hiciera en su momento.

Padre e hija comparten carácter y aficiones, si bien la joven también denota una cierta melancolía que la acerca a su madre, la emperatriz Masako. Aiko ha sido testigo desde niña de la lucha de su madre por superar su depresión, algo que, afortunadamente, está dejando atrás, tal y como se observa en sus últimas apariciones a raíz de la entronización de Naruhito como Emperador, el pasado 22 de octubre. Masako está a su lado y no falta en las citas más importantes.

En cuanto a Aiko de Japón, su situación es más delicada. Aunque es la única hija de los emperadores, la Ley Sálica vigente en Japón la impide ser la heredera y suceder a su padre en el Trono. Es un asunto que lleva generando controversia desde su nacimiento, pero el hecho es que nada ha cambiado. El actual heredero es el hermano del monarca, el príncipe Fumihito, y tras él el hijo de este, el príncipe Hisahito. Esto ha hecho que se mire a Aiko con cierto sentimiento de lástima, lo que unido a sus problemas de acoso escolar y anorexia en el pasado, no hace sino aumentar su halo de tristeza. Pero ahora empieza una nueva etapa, se hace mayor, y cuenta con todo el apoyo de sus padres y de su pueblo.