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La estatua de Goethe y Schiller, frente al teatro de la ciudad (del que el primero fue director en 1794), es también un recordatorio de la gran amistad de estos dos creadores.

La llegada en 1775 de Goethe (1749-1832), célebre escritor y científico, fue un auténtico revulsivo para la ciudad del estado de Turingia, que sigue rindiendo pleitesía al autor de ‘Las penas del joven Werther’. Su impronta como la de Friedrich Schiller (1759-1805) han convertido a Weimar en un centro de peregrinación de los amantes de la ‘alta cultura’, ya que también dejaron allí su huella músicos como Liszt, Wagner y Bach, y pensadores como Schopenhauer y Nietzsche, lo que a cualquier lector avezado ya le da una pista de la trascendencia de esta ciudad en los siglos XVIII y XIX. Anteriormente, también recaló allí el pintor Lucas Cranach el Viejo (1472-1553), artífice de los mejores retratos de Lutero, a quien le unía una estrecha amistad. De hecho Weimar es un excelente punto de partida para hacer una ruta por las ciudades más emblemáticas de la vida del teólogo y artífice de la Reforma Protestante.

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Vista del jardín de la casa de Goethe (sede del Museo Nacional Goethe), donde el escritor vivió desde 1782 hasta su muerte. La visita merece la pena, porque te permitirá descubrir el universo de uno de los precursores del romanticismo. 

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Una guía explica ante el Museo Bauhaus la relevancia de este movimiento a un grupo de periodistas internacionales.

En el siglo XX la ciudad escribió algunos de sus capítulos más brillantes gracias a la fundación en 1919 del movimiento Bauhaus (término que surge de la unión de las palabras Bau-Haus ‘construcción-casa’) de la mano de Walter Gropius (1883-1969), quien acabó sus días en Estados Unidos, después de haber huido de su país con el ascenso de los nazis. Lo que inicialmente comenzó como una ‘escuela de artesanía, diseño, arte y arquitectura’ acabó convirtiéndose en una de las corrientes más influyentes del pasado siglo y en la actualidad, en la Universidad, se están forjando nuevos talentos que darán mucho hablar en el futuro. Sin duda, visitarla es un ‘must’ para todos los amantes del diseño y también para contagiarse de la gran energía que rezuma el campus.

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Los pasillos de la Universidad Bauhaus están salpicados de estudiantes haciendo bocetos y dibujando.

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En la Universidad puedes descubrir algunas de las tendencias de la Bauhaus, como por ejemplo en el diseño de muebles.

Weimar es una ciudad pensada para personalidades sensibles y el visitante entenderá los motivos por los que la UNESCO la ha incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad en dos ocasiones. La primera en 1996, junto a ciudad de Dessau, por haber sido ambas sedes de la Bauhaus, y dos años más tarde, reconoció a lo que se conoce como ‘Weimar Clásica’, un entramado de edificios y parques espléndidos por los que podrás hacer un recorrido por la Historia solo con dar un paseo. E incluso puede que entiendas de una vez el significado de la palabra ‘romántico’.

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La ciudad cuenta con una gran oferta de restaurantes y de ocio, como complemento a tus visitas culturales.