La hija de Rocío Carrasco está pasando unos días de desconexión en Málaga y, aprovechando el tiempo libre que proporciona el verano, ha decidido hacerse unos retoquitos. Aunque la influencer tiene solo 25 años, ha querido sacar su mejor versión pasando por las manos de un médico estético. Rocío Flores se ha inyectado ácido hialurónico en los labios, vitaminas y un poco de bótox en la frente y en las «patas de gallo». Os traemos el antes y el después.

Desde que el ácido hialurónico llegara al mundo de la belleza y a la medicina estética son muchas las que han retocado su rostro. Este producto tiene muchas ventajas, sobre todo por su baja durabilidad. Esto ha hecho que, algunas que temían someterse a un retoque definitivo, le pierdan el miedo a pincharse. Total, dura un año, si el resultado no es el ideal, tiene «vuelta atrás», piensan muchas. Este ácido se reabsorbe por nuestro propio organismo, eliminándolo paulatinamente de dónde lo inyectemos. Su durabilidad es de unos 6 meses, pero pueden verse los resultados hasta un año. Además, es acumulativo, nunca se absorbe del todo y permanece en la zona inyectada alrededor del 30% del total. Se usa en retoques de nariz, labios, pómulos, arrugas, mandíbula… tiene un sinfín de utilidades.

Rocío Flores se retoca los labios con ácido hialurónico y borra sus «arrugas» con bótox

La joven ha optado por realzar el volumen de sus labios y el contorno con este retoque. Por otro lado, ha inyectado en su rostro vitaminas y ácido con la nueva tecnología Dermapen, que le da al rostro vitalidad y redensifica, ya que ayuda a que la piel produzca colágeno nuevo. Aunque llame la atención, ha vuelto ha pincharse toxina botulínica en la zona del ceño, la frente y en las patas se gallo, para paralizar el músculo y borrar las arrugas de las zonas señaladas. Rocío ya se había inyectado bótox en otras ocasiones, pero este tratamiento requiere de un mantenimiento cada ciertos meses para que siga haciendo ese efecto paralizador.

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