1.- Las playas:

Entre otras, destacan Papagayo (una de las más populares, con dos kilómetros de arena dorada, que abarca las calas  Mujeres, El Pozo, Caleta del Congrio, Puerto Muelas y El Papagayo); Las Cucharas (en Costa Teguise, ideal para practicar el windsurf, de hecho cada mes de junio se celebra allí  el campeonato mundial de Windsurf PWA Costa Teguise – La Santa Surf.) y Playa Blanca, en Yaiza, en medio del antiguo pueblo, fantástica para los amantes del buceo. Otra excelente opción es la de Famara, ‘cobijada’ bajo el risco montañoso con el punto más alto de la isla, Peñas del Chache (670 metros).

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 Uno de los volcanes del Parque Nacional de Timanfaya.

2.- Parque Nacional de Timanfaya:

Ubicado en los municipios de Yaiza y Tinajo, se ha celebrado el pasado 9 de agosto el 40 aniversario de su declaración como Parque Nacional. Abarca 50 kilómetros cuadrados en los que hay diseminados 25 volcanes. Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde 1993, cada año lo visitan más de un millón de personas, el tercero en relevancia en este sentido, después de el Parque Nacional de los Picos de Europa y el Teide, en Tenerife. Para completar tu visita, puedes comer en su restaurante en El diablo, diseñado por una de las figuras más emblemáticas de la isla, César Manrique.

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La casa de César Manrique se ha convertido en un homenaje a su legado.

3.- Fundación de César Manrique:

Como decimos, figura emblemática y enamorado de la isla, César Manrique, nacido en Arrecife en 1919 y fallecido en Teguise en 1992, fue un artista multidisciplinar que dejó un legado irrepetible Lanzarote. No te puedes ir sin visitar esta fundación, situada en e lque fuera su hogar. Conocida como El Taro de Tahíche, se inauguró como centro cultural seis meses antes de la muerte de su autor y alberga una notable colección de arte contemporáneo y de obras del propio Manrique. Construida sobre cinco burbujas volcánicas y un jameo (vocablo aborigen que designa la abertura de un tubo volcánico) con un criterio de sostenibilidad, es uno de los máximos exponentes del estilo arquitectónico y estético de su artífice.

4.- El Mirador del Río:

Otra obra más de César Manrique, construida sobre el risco de Famara, a 474 metros de altitud, desde los denominados Ojos del Mirador (dos enormes ventanales) dispondrás de una vista impresionante sobre el Atlántico y el archipiélago Chijo, formado por las islas La Graciosa, Aelgranza, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste. 

5.- Los Jameos del agua:

En el interior del túnel volcánico producido por la erupción del Volcán de la Corona, su intervención es obra de Jesús Soto y Luis Morales en 1968, basándose en una idea de César Manrique, quien lo convirtió en Centro de Arte, Cultura y Turismo. Las obras terminaron en 1987 con la creación del auditorio. En su interior te sorprenderá un lago subterráneo así como llamativas formas geológicas consecuencia de las filtraciones a lo largo de los siglos al encontrarse bajo el nivel del mar.

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La Cueva de los Verdes, una visita obligada.

6.- La Cueva de los Verdes:

En el mismo tubo volcánico en el que se encuentran los Jameos del agua, la Cueva de los Verdes es un tramo de un kilómetro de galerías superpuestas, donde lo que más te llamará la atención es la gama de colores y contrastes en las paredes y las bóvedas de la gruta. Durante la hora aproximadamente que dura la visita te sentirás como si estuvieras haciendo un viaje a las entrañas de la tierra.

7.- Jardín de cactus:

Situado en la localidad de Guatiza, municipio de Teguise, en el centro de un entorno agrícola rodeado por extensas plantaciones de tuneras dedicadas al cultivo de cochinilla, el Jardín de cactus es otra prueba palpable del perfecto equilibrio que alcanzó César Manrique en sus intervenciones arquitectónicas en la isla respetando la naturaleza. Para deleite del visitante, cuentan con 7.200 ejemplares de más de 1.100 especies procedentes de países como Perú, México, Chile, Estados Unidos, Kenia, Tanzania, Madagascar, Marruecos y Canarias.

8.- Museo Internacional de Arte Contemporáneo:

El MIAC se encuentra en la antigua fortaleza militar del Castillo de San José. Conocida también como la Fortaleza del Hambre, se construyó en el siglo XVIII durante el reinado de la monarquía borbónica de Carlos III. Nuevamente tenemos que recurrir al nombre de César Manrique, quien fue el encargado de promover las obras de este complejo, en aquel entonces en estado ruinoso, que se constituyó como museo en 1975.

9.- Museo de la Piratería:

El Castillo de Santa Bárbara, alzado a partir de un antiguo torreón construido a comienzo del S.XIV por Lancelotto Malocello, en el volcán de Guanapay, Teguise, en 1991 se convirtió en un museo dedicado a la emigración canaria hacia América y veinte años más tarde, en 2011, se transformó en un museo sobre la piratería, ya que este edificio, precisamente, está marcado por las invasiones de piratas y corsarios a lo largo de la historia. 

10.- El Charco de los Clicos:

Junto a El Golfo, un encantador pueblo de pescadores, ideal para que te quedes a comer y hagas un alto en el camino, se encuentra este impactante paisaje, un anfiteatro abierto al mar, consecuencia de las erupciones volcánicas de 1730. Es conocido también como el Lago Verde, por la laguna de intensas aguas verdes, a consecuencia de la intensa presencia de organismos vegetales, separada del mar por una playa de arena y conectada a él por unas grietas subterráneas.