El calor y el sudor hacen que en verano suframos más irritaciones en la piel. Y aunque los bebés, los niños y las personas con pieles sensibles son los más propensos, cualquiera puede sufrirlas.


En verano es normal que la piel se irrite por el calor y el sudor. Aunque es un problema más habitual en personas con piel sensible o con alguna patología dermatológica, también en los bebés y en los niños, cualquiera puede tener en algún momento una irritación cutánea. La irritación, según explica la farmacéutica Rocío Escalante, experta en dermocosmética y titular de Arbosana Farmacia, puede ir acompañada de piel enrojecida, incluso algún sarpullido, inflamación, picor y sequedad. Una de las preguntas más frecuentes es el motivo de la irritación de la piel: ¿por qué?

Motivos que pueden llevar tu piel a la irritación

Existen varios factores a tener en cuenta a la hora de determinar el motivo que llevaría  a nuestra piel a irritarse y por consecuente tener esa sensación molesta o incluso picor. Uno de ellos es, por ejemplo, el sudor y la humedad, acompañadas de roce, al caminar o practicar deporte, pueden provocar irritación cutánea. Por ejemplo, salir de la piscina o la playa con el bañador mojado y caminar, es una de las causas más habituales de la irritación en verano, tanto en adultos, como en niños. Esto suele ocurrir sobre todo en la parte interna de los muslos, que roza al caminar.

Otra razón puede ser el calor fuerte también, que puede ser la causa de la irritación en verano. También hay que prestar especial atención a las picaduras de mosquitos y otros insectos o el contacto con medusas es otro de los factores que pueden desencadenar una irritación cutánea. Ojo, que también algunos cosméticos o los productos de limpieza podrían ser la causa de la irritación también. Algunos geles hidroalcohólicos también están provocando irritaciones, sobre todo, si se abusa de ellos. Siempre que sea posible es mejor lavarse las manos con agua y jabón, en lugar de usar hidrogel.

También hay que prestar especial atención a aquellas personas que sufren dermatitis atópica son más propensas a sufrir las irritaciones en verano y en cualquier época del año. Y por último, y no menos importante, las alergias a alimentos, medicamentos, tejidos… pueden ir acompañadas de irritación de la piel y picor.

Cómo evitar la irritación

Una vez que tenemos en cuenta el motivo que puede llevar a la piel a irritarse, existe otra pregunta clave: ¿cómo la evitamos? En ocasiones es difícil porque usamos productos o comemos alimentos que no sabemos que nos van a provocar una reacción en nuestra piel, pero con estas pautas puedes minimizar las irritaciones.

– Evita caminar o hacer deporte con ropa mojada o húmeda. Si practicas deporte en verano, elige tejidos que transpiren correctamente.

– Dúchate después de estar en la playa o en la piscina, para eliminar los restos de sal, arena, cloro… factores que pueden desencadenar una irritación.

– Elige productos de higiene y cuidado personal suaves, sin activos irritantes y que estén testados en pieles sensibles.

– Mantén tu piel bien hidratada para reforzar su función barrera. La sequedad puede ser también fuente de una irritación.

Consejos para tratar la piel irritada

Si finalmente no has logrado evitar la irritación, presta especial atención a los siguientes consejos que te ayudarán a la hora de que mejore. Una de las premisas más importante es que si sientes picor, evita rascarte (sabemos que es complicado), ya que esto favorece más la irritación.

– Lava la zona irritada con agua templada (o fría, si aguantas, nunca con agua caliente) y utiliza jabones suaves, sin detergentes. Seca con suaves toques, sin frotar.

– Hidrata la piel con cremas para pieles sensibles y productos específicos para pieles irritadas.

– Evita el sol en la zona irritada, con protección física (ropa, sombrillas…) y fotoprotección.