Como ya os comenté en el post anterior, la tecnología de la NASA está dando muy buenos resultados en los tratamientos blanqueantesde máscara de luz LED y también en tratamientos de rejuvenecimiento.

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Pero esta maravillosa maquinaríade aspecto futurista no se queda solo ahí, sino que puede usarse para otras patologías como, por ejemplo, para el tratamiento del acné. ¡El durísimo acné! Y es que no es fácil tratar esta patología, que requiere constancia y tratamientos que sean rigurosos, pero no irritatantes.

En este caso habría que sustituir la luz verde utilizada en los tratamientos antimanchas por la máscara de luz LED color azul.

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El funcionamiento es el mismo: los LED’s(Diodos Emisores de luz) activan unos fotorreceptores, lo que ocasiona respuestas biológicas. Se trata de una tecnología basada en la teoría de la bioestimulación y modulación de la actividad celular. Lo que ocurre en este caso es que la luz azul es capaz de acabar con las porfirinas (componente de las membranas bacterianas) destruyendo así las bacterias causantes del acné (propionibactrium acnés) desde su origen.Al ser una emisión de baja potencia hace que es te protocolo no sea invasivo ni tampoco doloroso.

Y no creais que el acné es un problema sólo de jóvenes: pero también puede aparecer pasados los 30 debido al estrés, la contaminación, a un descenso de los niveles de estrógenos o como consecuencia de un cambio en la toma de pastillas anticonceptivas.

Con este tratamiento podemos acabar por completo con esos molestos granitos que siempre aparecen en el momento más inoportuno y con esos puntos negros que afean tanto el rostro. El número de sesiones depende de cada caso concreto, pero con una primera sesión los resultados son visibles y muchas veces.

Además de eliminar el acné, la máscara azul tiene otros beneficios como su capacidad para mejorar la hipersensibilidad y el enrojecimiento cutáneosgracias a sus propiedades antiinflamatorias, cerrar los poros, disminuir cicatrices e incluso relajar el sistema nervioso.