Siempre digo que la operación bikini comienza en invierno, pero ¡para qué vamos a engañarnos! Ya sabemos que, cuando llegan estos meses, todas estamos intentando mejorar la silueta para vernos mejor en traje de baño.

Mi consejo es alimentarse con cabeza, ¡no hay que hacer locuras! En nuestros centros tenemos dietas personalizadas, pero siempre recomiendo comer sano, variado y en pequeñas cantidades, haciendo cinco comidas ligeras al día, y tomando un pequeño tentempié a media mañana y media tarde. A mí me gusta complementar la dieta con suplementos nutricionales como los de alcachofa, desmido o bolso, perfectos para drenar. Aconsejo hacer cenas ligeras, tempranas y a base de proteínas, evitando los hidratos de carbono, e intento no beber mucho líquido a partir de las ocho de la tarde, para evitar la retención. También hay que usar cosmética anticelulítica: yo llevo décadas haciéndolo. Estos productos potencian los procesos naturales de combustión de grasa y de drenaje, y alisan mejoran la piel. Eso sí, ¡hay que ser constante!

Durante el proceso es importantísimo acompañar la dieta con drenaje y tonificación. El primero es necesario para ir eliminando la grasa que se va quemando y además, sentirnos más ligeras, pues tedien también un efecto detox que se agradece. Tratamientos como los masajes de drenaje linfático o nuestro nuevo tratamiento T-Shock 31, a base de 31 extractos de plantas, ayudan a perder mucho volumen y mejorar la circulación.

La tonificación es necesaria para que la piel no que flácida: si mientras adelgazamos realizamos tratamientos que afirmen la musculatura y la piel, conseguiremos una silueta más estilizada, ¡y un cuerpo más firme! Este punto es importante a partir de los 30 años, cuando la piel ya no es tan elástica y puedes perder tersura con facilidad. Tratamientos como Venus Freeze o el láser frío iLipo tienen un doble efecto, pues además de ayudar a quemar grasa reafirman intensamente y favorecen la micro circulación, con lo cual mejoran y potencian la dieta.