Por fin puedo presentaros un proyecto del que estoy tremendamente orgullosa: una línea cosmética muy especial que se ha basado en una minuciosa investigación y en un proceso delicado y selecto. Hablo de Carmen Navarro, que es como he llamado a una serie de productos para el rostro en los que mi equipo y yo llevamos mucho tiempo trabajando para que sea únicos.

 

Tenemos, por un lado, la crema o Truffle Firming Cream y el suero o Truffle Firming Serum. Ambos tienen como ingrediente estrella la trufa blanca del Piamonte, a la que se conoce como el diamante blanco por su gran escasez y porque no hay otra igual en cuanto a propiedades para la piel: reafirma, revitaliza, difumina las manchas, hidrata y nutre, y las Ampollas de Soja Carmen Navarro, un producto de efecto inmediato rico en vitaminas, minerales y aminoácidos, que deja la piel firme y elástica como pocos. La materia prima, desde luego, es de máxima calidad, y la tecnología, totalmente innovadora, para que la fórmula se mantenga íntegra y efectiva desde la primera a la última aplicación. Como os decía, estoy más que satisfecha de los resultados que estos tratamientos están dejando en la piel, porque se notan desde el primer momento y, aún mejor, veréis que también a largo plazo.

Como os podréis imaginar, llevo usándolos desde el primer día, y nunca he tenido la piel tan bonita. Y luego está todo lo relacionado con la exclusividad de la línea. Hemos cuidado el packaging hasta convertirlo en un objeto de deseo, y además, los productos podrán encontrarse en los centros de belleza, spas y resorts del máximo lujo a nivel no ya nacional, sino internacional. Así que no os extrañéis si cuando realicéis ese viaje de ensueño a un lugar paradisíaco, o a una ciudad muy cosmopolita, dais con ellos. Os pido un favor: si los probáis, contadme qué os parecen. Estoy segura de que no van a defraudaros.