Cómo cambia la piel a partir de esta edad…
Otro factor que ocurre a partir de los 40 (afortunadamente ‘controlable’ con el tratamiento adecuado) es la disminución de la producción de estrógenos, que provoca una aceleración del envejecimiento dérmico (facial y corporal). El déficit hormonal conlleva una pérdida del 25% de los lípidos, del 25% de agua y del 30% de colágeno.

La aceleración del envejecimiento cutáneo se traduce en:
– La piel se deshidrata, se vuelve inconfortable, seca y rugosa.
– La piel se afina, se vuelve más frágil, pierde elasticidad.
– Las arrugas son más profundas y, en general, está menos firme porque las fibras de elastina y de colágeno de la dermis se degradan.

¿Cómo solucionarlo?
Con tratamientos en cabina, cosméticos, dieta, micronutrición (suplementos), y cambio de hábitos nutricionales y de estilo de vida.

Si tienes sobrepeso, se pautará una dieta proteínada que ayude a mantener la masa muscular intacta (evitando la flacidez) y a perder grasa. Pero si reduces drásticamente la alimentación, no dará resultado. El cuerpo no recibe comida y, como defensa, almacena. Los hábitos que solían funcionar hasta ahora ya no lo harán: de nada servirá pasar el día a fruta o acostarse sin cenar. Hay que tener especial cuidado con los azúcares de absorción rápida (sacarosa, fructosa, lactosa), que engordan más que nunca. Igual con las grasas. Unidas a los azúcares son una bomba calórica.
Antioxidantes: la clave para mantenerse joven y no engordar
Los antioxidantes son clave, pues disminuyen los fenómenos de estrés oxidativo que aceleran el envejecimiento y ciertos problemas de salud.
Para potenciar su presencia en la dieta, es necesario el consumo habitual de frutos secos, ya que son fuentes de vitamina E o tocoferol. También son aconsejables las hortalizas (pimiento, tomate, zanahoria, calabaza…) y las frutas amarillas (melocotón, albaricoque, melón) que aportan betacaroteno. Sin olvidar las naranjas, fresas y kiwis, alimentos ricos en vitamina C, que, junto con las carnes magras, cereales y verduras -ricos en zinc- son potentes antioxidantes.
Es fundamental el consumo habitual de cereales, de dos o más piezas de fruta al día y la misma cantidad de verduras. Por contra, se deben vigilar mucho los factores descalcificantes (que disminuyen el calcio), como son la ingesta elevada de sodio, presente en la sal común, el salvado de trigo y la cafeína.

La dieta más fácil de hacer
Esta dieta sirve para controlar el peso, los excesos porque a esta edad somos más
propensos a dejarnos llevar…
De esta manera podrás perder 2 kg en 1 mes.
Este plan de dieta contiene 1.656 calorías, 92 gramos de proteínas, 48 gramos de grasa, 228 gramos de carbohidratos y 39 gramos de fibra.