Es la eterna duda siempre que vamos a comprar quitaesmalte a nuestra perfumería de confianza. ¿Lo debo coger con o sin acetona? Te damos la respuesta.


Al pasar, cesta en mano, por el pasillo de los productos de belleza de nuestro supermercado de confianza, es realmente común encontrarse quitaesmaltes de diferentes marcas, tamaños, formatos y composiciones. Los hay cuyos aplicadores facilitan que los usemos con discos de algodón pero también los hay en tamaño XXL; los podemos encontrar perfumados o con extracto de aloe vera. Sin embargo, la diferencia más común entre todos ellos es si en su composición lleva o no acetona. Los quitaesmaltes, de manera tradicional, solían contener acetona. No obstante, en los últimos años, hemos podido ver como muchas marcas han sacado a la venta productos que eliminan los restos de pintauñas sin necesidad de este elemento químico. La pregunta es: ¿Por qué?

La acetona es un disolvente, lo que significa que esta se encarga de eliminar las resinas en el esmalte de nuestras uñas. Se trata de un compuesto que forma parte de los ingredientes de muchos productos como los diluyentes de pinturas y barnices y que, como tal, agiliza y favorece el proceso de eliminar el color de nuestras uñas. Eso sí, esta ventaja también conlleva sus inconvenientes; pues la acetona, como buen compuesto químico, tiene algunos riesgos o desventajas para nuestra salud y la de nuestras uñas. Por lo que, a pesar de su rapidez y efectividad, quizás no sea tan buena idea usarlo en nuestro día a día.

¿Es, entonces, preferible usar quitaesmaltes sin acetona?

Aunque utilizar quitaesmaltes en cuya composición no intervenga la acetona implicará que tardaremos un pelín más en limpiar nuestras uñas; es importante que sacrifiquemos un poco de nuestro tiempo en pos de la salud. Es cierto que la cantidad de acetona que lleva un bote de quitaesmalte es pequeña pero si solemos hacernos la manicura con cierta frecuencia, debemos tener en cuenta que, al eliminar el esmalte de nuestras uñas para dar una capa nueva, podemos respirar altos niveles de acetona; lo que puede provocar irritación en la garganta, nariz y ojos, llegando incluso a causarnos dolores fuertes de cabeza.

No obstante, el principal inconveniente de la acetona es cómo afecta a nuestras uñas. Este compuesto tiende a resecar nuestras cutículas, debilitar nuestras uñas y haciendo que estas se rompan a capas. Podemos, si es lo que queremos, usar un producto hidratante después de hacer uso del quitaesmalte; pero siempre será más efectivo eliminar la acetona de nuestras vidas. Si nuestra uña está sana y no tiende a estropearse, podemos seguir utilizando un quitaesmalte con acetona y añadir después algún hidratante sin ningún tipo de temor. Sin embargo, si nuestra uña suele romperse con facilidad, recomendamos usar un quitaesmalte libre de este químico y evitar mayores daños. ¿Entendido?