Si hay un cosmético de belleza que está deseando formar parte de tu neceser desde ya, ese es el aceite. Aunque a priori pueden parecer pegajosos y desagradables por su textura, cuando te acostumbres a sus fórmulas ligeras y oleosas ya no vas a poder prescindir de ellos nunca más. No solo han llegado a nuestras vidas para nutrir nuestra piel, también para embellecer y reparar las imperfecciones más visibles. ¿A qué esperas para conseguir el que mejor se adapta a ti?

Los aceites mejoran la textura de la piel al momento

Tenemos claro que el limpiador, el tónico, el sérum, el contorno de ojos y la crema con protección solar son los básicos de toda rutina de belleza. Pero, para completar el ritual de la mejor manera, no hay que olvidarnos del aceite. Un producto indispensable, en todas las edades, pero especialmente necesario a partir de los 30, que es cuando empiezan a aparecer los primeros signos de envejecimiento en nuestra piel.

Una de las grandes ventajas de los aceites es que sirven para todo, son multiusos, se pueden utilizar cómo hidratante, limpian la piel y la dejan libre de imperfecciones, le dan ese tono brillante y luminoso que tanto nos favorece en verano y, en la mayor parte de las propuestas que hay hoy en día en el mercado, perfuman y hasta contienen una alta concentración de ingredientes activos. ¿Lo mejor? Todos, o casi, todos son orgánicos.

Además, lejos de engrasar la piel, si damos con el producto adecuado para nuestro rostro y lo aplicamos correctamente nos hidratarán sin dejarnos una sensación grasa, brillos indeseados o incluso brotes de acné.  Eso sí, debemos escoger uno que se ajuste a nuestras necesidades propias.

¿Si tengo la piel grasa puedo usar aceites?

Si tu tipo de piel es mixta o grasa, y en especial si de vez en cuando sufres brotes de acné, te importará la composición del aceite. De hecho, es común que busques cosmética libre de aceite para evitar empeorar el problema. Sin embargo, te gustará saber que también puedes usar este producto en el rostro porque también lo venden especiales para pieles con más tendencia a la grasa.

Eso sí, a la hora de elegirlos, es importante diferenciar entre los que son de origen mineral y los que son de origen vegetal. Esto es, los comedogénicos (que obstruyen el poro y propician la aparición de sebo y puntos negros) y los no comedogénicos, los más naturales.

La diferencia es clave. Los aceites minerales están formulados para conservar la humedad en la piel, pero no nutren. Son derivados del petróleo y por eso son más baratos y, mucho más perjudiciales para pieles grasas o mixtas. Por su parte, los aceites vegetales nacen de las plantas, flores y frutos que normalmente son vírgenes. Por eso tiene propiedades regeneradoras, nutritivas y aportan muchas más vitaminas a nuestra piel. Estos penetran más en profundidad y no solo hidratan, también protegen nuestra piel de las imperfecciones.