Tensión en Mónaco: Carolina y Charlene, cada día más distanciadas

La relación entre las dos princesas, que nunca fue fluida a pesar de que lo que nos pudiera parecer en un principio, es más fría y distante cada día, tanto que el príncipe Alberto se ha visto obligado a mediar entre ambas para que, al menos en público, traten de acercar posturas.

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Parece ser que la tristeza que Charlene Wittstock transmitió el día de su boda con el príncipe Alberto, en julio de 2011, horas después de que la prensa francesa se hiciera eco de su supuesto intento de huída, era el preludio de la difícil vida que le esperaba. Hoy, casi tres años después, la exdeportista sigue sin encontrar su sitio en la Corte del principado; se siente obrsevada, criticada, constantemente comparada con su antecesora, la mítica Grace Kelly… y lejos de encontrar ayuda en su entorno, parece tener al enemigo en casa.

Según se ha publicado, la exnadadora sudafricana no lo está teniendo nada fácil. Nacida en el seno de una familia de clase media, a Charlene le asfixia la rigidez del protocolo, del que a veces huye protagonizando sonadas escapadas con sus amigos, está cansada de ver su matrimonio expuesto a todas horas, y no soporta las presiones que le llegan de todas partes para que al fin le de un heredero a Alberto.

Charlene, Carolina y EstefaníaCarolina y Estefanía quieren que sea Andrea, hijo mayor de la primera, quien suceda al príncipe Alberto en el trono de Mónaco. 

Sin embargo, lo que más le duele a Charlene, que tiene 36 años, 14 más que cuando conoció al príncipe, es que parte de las críticas a las que tiene que enfrentarse cada día vengan precisamente de la princesa Carolina, su cuñada: “Carolina y Charlene no congenian desde el principio y todo va a peor, de hecho, su cuñada es una de las que más la censuran, y el motivo está claro para casi todo el mundo”, ha declarado un amigo de Charlene, haciéndose eco de los rumores que aseguran que el meollo de la cuestión está en la lucha por la sucesión, y que la princesa de Hannover estaría encantada de que Charlene no tuviera hijos para que fuera su hijo mayor, Andrea, el que suceda al príncipe Alberto en el trono de Mónaco: «Tanto Carolina como su hermana, la princesa Estefanía, quieren que Andrea sea el sucesor de su tío Alberto. Es una cuestión de dinero y poder», terminó diciendo el amigo de Charlene, quien ha dibujado un panorama más bien siniestro de la Corte monegasca.

Boda Alberto de MónacoAl parecer, los problemas entre Charlene y las hermanas de Alberto, Carolina y Estefanía, empezaron antes de la boda del príncipe con la nadadora sudafricana, en julio de 2011.

Durante tres años, el soberano monegasco, que ya es padre de dos hijos reconocidos, Jazmin Grace, nacida hace 22 años de una breve aventura con la californiana Tamara Rotoolo, y Alexandre, de 10 años y fruto de otra aventura del príncipe, ésta con la azafa togolesa Nicole Costa, ha tratado de guardar las apariencias esperando un acercamiento entre su hermana mayor y su mujer que, lejos de producirse, parece estar cada vez más lejos.

Tanto es así que el Alberto, muy preocupado por el futuro del principado, y tan cansado como su mujer de ver su matrimonio en constante entredicho, las ha reunido a ambas para tratar de poner freno a una situación que no hace sino perjudicar la imagen de Mónaco.

Alberto y Charlene con CarolinaEl príncipe Alberto quiere que Carolina y Charlene acerquen posturas, al menos en público.

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