¿Siempre cansada?

¿Siempre cansada?

¿Siempre cansada? Y sin ganas de nada, decaída y con sueño casi permanente. Ni estás deprimida ni tienes gripe. Es astenia primaveral: el aumento de la luz solar de cara al verano altera tus biorritmos y tu organismo se resiente. Plántale cara y llénate de energía.

No a todo el mundo le sienta igual de bien la llegada de la primavera. Alergias aparte, con ella tiene lugar un acontecimiento que influye de manera determinante en el organismo: el cambio de hora. Después de varios meses de oscuro invierno, poco a poco podremos disfrutar de unas horas más de sol.

Pero cuidado: nuestro ritmo circadiano puede notar esta variación horaria, manifestando el malestar a través de diversos síntomas (somnolencia extrema, cansancio permanente, apatía, cambios de humor…) que pueden durar hasta un par de semanas. Ese comprensible reajuste que necesita nuestro cuerpo, se conoce como astenia primaveral.

Puede parecer un síntoma de enfermedades orgánicas o psicológicas, y puede estar provocada por factores externos, como el estrés, la sobrecarga laboral, la hiperactividad o el sobre entrenamiento deportivo. Pero es más sencillo. Es un estado pasajero del que, con un poco de interés por nuestra parte, saldremos airosos. ¿Cómo se trata? Con actividad paulatina, dieta adecuada, un poco de ejercicio y, sí, vida social.
¿Cómo combatir la astenia?
Desde la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria, nos dan algunas de las claves que pueden ayudarte a dar a esquinazo a la astenia.
1. Oblígate a salir a la calle. Es probable que no te apetezca, que no te sientas con fuerza o creas que el sueño te va a vencer. Nada de eso. Ármate de valor y busca tiempo para la actividad que más te guste: ir de compras, dar un paseo, quedar con una amiga, hacer recados pendientes, ir a merendar con tus hijos…
2. Haz deporte a diario. La actividad física es altamente estimulante y, aunque al principio te dé pereza, en pocas horas notarás sus beneficios y te sentirás mejor, con más energía. Para motivarte, intenta hacerlo con alguna amiga o, incluso, con los niños.
3. Respeta horarios ordenados. No seas anárquica en cuanto a horarios: levántate y acuéstate siempre a la misma hora, come a horas concretas… Es la manera de que tu cuerpo se ajuste más rápidamente a las horas de luz que van ganando terreno al invierno.
4. Despiértate con un ‘despertador natural’. Es decir: intenta no dormir a oscuras totalmente, para que el cuerpo se vaya desperezando con la propia luz del día a medida que amanece.
5. Evita los excitantes artificiales: cafeína, teína, tabaco… Aunque a priori te pueda parecer que te estimulan, el organismo tolerará mejor la energía procedente de alimentos naturales ricos en vitaminas y minerales.
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¿Qué puedo hacer para prevenirla?
A pesar de su elevada incidencia, la astenia primaveral es de carácter leve y remite al cabo de pocos días. Aunque no existen motivos de alarma si los síntomas no son secundarios a una enfermedad, esta sensación de fatiga que acompaña durante gran parte del día, reduce notablemente la capacidad para realizar cualquier tarea, por lo que conviene anticiparse al problema.

Para ello, lo más recomendable es llevar una alimentación saludable rica en frutas típicas de la primavera, es recomendable tomar obligatoriamente alimentos antioxidantes y ricos en omega 3 y seguir unos hábitos saludables. La revisión de la dieta es fundamental para asegurar que el organismo esté bien nutrido con el fin de estimular el sistema de defensas.

La incidencia de esta afección se ha multiplicado en las últimas décadas, y casi el 2% de la población sufre en algún momento de su vida los efectos de la astenia.

¿Defensas bajas?
4 signos delatores:
– Síntomas de resfriados… sin estar resfriado.
– Heridas que tardan en cicatrizar… sin ser diabético.
– Dolores musculares… sin haber hecho ejercicio.
– Fragilidad en las uñas y pérdida de cabello… aunque tu dieta sea la habitual.

Lo sufrimos más las mujeres
La astenia primaveral está causada por la disminución de betaendorfinas en el organismo, una sustancia generada por el sistema endocrino y que, entre otras funciones, regula la sensación de dolor, haciendo que esta se mitigue.

Por eso, quienes la padecen se sienten mucho más débiles tanto física como psíquicamente debido al descenso considerable de betaendorfinas.

Las personas que tienen más predisposición a padecer astenia primaveral, un síndrome que afecta a una de cada diez personas, son las mujeres, especialmente las de edades comprendidas entre 20 y 50 años y más aún si tienen problemas de tensión baja o un bajo tono muscular. Esa franja de edad coincide con la de la etapa más activa de las mujeres. Es por eso que, en ellas, se muestran con más nitidez los síntomas de la astenia.
El desayuno perfecto en primavera
Debe ser consistente, contener proteína, lácteos, vitaminas y minerales, para poder aguantar el ritmo de todo el día. Las sustancias excitantes como el café o el té se pueden sustituir por los equivalentes sin cafeína o por preparados solubles a base de cereales (malta, achicoria…). Los alimentos como el pan o derivados (galletas, cereales, pan tostado, de molde…) son básicos, pero tómalos integrales que aportan más fibra y mayor densidad nutritiva. Una fruta fresca rica en vitamina C compensa parte de las necesidades aumentadas de este nutriente, y se puede elegir entre: naranja al natural o en zumo, zumo de pomelo, mandarinas, fresas, kiwi o piña. Si no te apetece fruta para empezar el día, tómala como almuerzo a mitad de mañana.
– Una taza de té o café, con leche desnatada.
– Copos de avena con frutos rojos.
– Un zumo de naranja y medio pomelo o un par de kiwis.
– Una rebanada de pan de semillas untada en tomate natural y con un chorrito de aceite, y un par de lonchas de jamón serrano, evitando las partes grasas.

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