Roberto Saviano vuelve a ponerse al filo

Después del éxito mundial de ‘Gomorra’, su anterior trabajo sobre el mundo de la mafia, que le ha valido estar amenazado de muerte, Roberto Saviano ha vuelto con un libro que está levantando ampollas, ‘Cero, cero, cero’, en el que se adentra en el mundo del tráfico de drogas. 

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En palabras del autor:

«Escribir sobre la cocaína es como consumirla. Cada vez quieres más noticias, más información, y las que encuentras son suculentas, ya no puedes prescindir de ellas… Cuanto más desciendo en los círculos blanqueados de la coca, más me percato de que la gente no sabe. Hay un río que corre bajo las grandes ciudades, un río que nace en Sudamérica, pasa por África y se ramifica hacia todas partes. Hombres y mujeres pasean por la Via del Corso y por los bulevares parisinos, se reúnen en Times Square y caminan con la cabeza gacha por las avenidas londinenses. ¿No oyen nada? ¿Cómo lo hacen para soportar todo ese ruido?».

Han dicho sobre este libro:

«Debemos agradecer a Roberto Saviano que haya devuelto a la literatura la capacidad de abrir los ojos y la conciencia» (Mario Vargas Llosa). «Un libro extraordinario. Una prueba más de la brillantez de Roberto Saviano como escritor, investigador y divulgador» (Antonio Maria Costa, ex director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito).

“Así, entre cadáveres que no son sino paradigmas de otros miles de cadáveres y mareantes cifras, Roberto Saviano apunta la clave definitiva del abrumador éxito de la cocaína: su condición de inacabable generadora de beneficios, beneficios que a su vez compran voluntades y corrompen cualquier institución, allí donde la droga planta sus blancos pies: vigilantes de frontera, policía de muelles, grandes corporaciones, judicatura, medios de comunicación, despachos ministeriales y presidenciales, todo el mundo tiene un precio, y la cocaína halla siempre el modo de calcularlo. Para quienes creen que no lo tienen, o quienes se muestran demasiado dispuestos a discutirlo, se les tiene reservado el recurso de la violencia. Una violencia de la que Saviano da cuenta en algunos aterradores episodios, apenas un botón de muestra de la demencial escalada que se ha experimentado en zonas calientes como El Salvador, México, Rusia o Nigeria, donde el valor de la vida humana ha caído en picado y donde la muerte ya no es lo que más teme la gente corriente, sino las atroces rutinas de la tortura y la profanación de los cuerpos.” Alejandro Luque. Estado Crítico.