EL a su estilo de líneas sencillas y muy natural, pero a la vez absolutamente chic y sofisticado, Carla Bruni volvió a deslumbrar en la cena de gala que se ofreció en el palacio del Elíseo en honor al presidente ruso Dmitri Medvédev, y su esposa, Svetlana, que se encontraban de visita oficial en el país galo.
La primera dama francesa eligió para la ocasión un vestido de la colección otoño-invierno 2009-2010 de RM by Rouland Mouret en azul , totalmente ceñido al cuerpo y con una gran abertura lateral, que dejaba patente el magnífico cuerpo que todavía atesora la ex modelo. Como complemento, unos pendientes y un brazalete de diamantes de la colección privada de Chaumet. Siguiendo la tendencia que adquirió tras casarse con Nicolas Sarkozy, algo más bajo que ella, Carla optó por unos zapatos con un tacón de apenas cuatro centímetros, que se conocen como kitten heel (tacón de gatita).
Por la mañana ambas parejas presidenciales habían acudido a la inauguración de la exposición La Rusia Santa en el museo del Louvre, y posteriormente visitaron la catedral de Notre Dame, donde tras saludar a las autoridades eclesiásticas tuvieron un tiempo para el recogimiento.
La primera dama de Rusia acudió también en el Centro Cultural ruso de la capital parisina a la inauguración de la exposición Ventana a Rusia, que hace un enfoque en el arte de pintores jóvenes rusos que siguen las tradiciones de grandes artistas de fama mundial. Allí no fue Bruni su acompañante, sino la veterana cantante gala Mireilla Mathieu. Mientras tanto Sarkozy y Medvédev atendían cuestiones de Estado.
Dos años juntos
Carla Bruni y Nicolas Sarkozy celebraron el pasado 2 febrero su segundo aniversario de boda. En este tiempo la ex modelo ha ejercido perfectamente su papel y ha contado con el favor de todos los franceses. También en sus salidas al extranjero, como sucedió en el viaje a España en abril del año pasado, Carla sedujo tanto en las formas como en el fondo.
Está implicada en la lucha contra el sida y en los problemas de los niños más desfavorecidos.
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