Paulina Rubio, problemas con su nueva suegra

Paulina Rubio no tiene suerte en el amor. Aunque su relación con el cantante Gerardo Bazúa, que fuera su protegido en la edición mexicana de La voz, parecía ir viento en popa, las difíciles relaciones que mantiene con la madre del joven, María Armida López, están tensando su romance con él.

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Desde que ambos se instalaran en Miami, Gerardo, al parecer, ha colocado en un segundo plano a los dos hijos que tiene de su primer matrimonio ,lo que ha hecho que su madre considere a Paulina manipuladora y egoista. De hecho, incluso una parte de los miembros del círculo más cercano a Gerardo Bazúa, asegura que cada vez pasa menos tiempo con sus dos hijos para estar con Paulina y el hijo de ésta, Andrea Nicolás: “Se dedica a ser la nani de un niño que ni siquera es suyo” insisten.

La madre de Gerardo Bazúa puso el grito en el cielo cuando se enteró de que el cantante iba a instalarse con Paulina a Miami en vez de dedicarse a cuidar de sus hijos porque no puede soportar la situación de abandono en que les ha colocado.Tampoco entiende cómo ha podido dejar a su familia y cómo es capaz de dejarse manipular. “Él está completamente obsesionado con Paulina“, aseguran sus amigos. 

Por su parte, el cantante opina que su madre está siendo demasiado dura y se muestra feliz tanto con sus hijos como con su nueva situación sentimental: “¿A quién no le gustan los niños? Yo tengo dos y son una hermosura, solo me traen bendiciones. Me encantaría a repetir esta experiencia tan maravillosa. Paulina siempre me ha apoyado al cien por cien, así que no podría estar más contento con la forma en que marchan las cosas. Estamos muy bien, disfrutando mucho juntos”, explicaba recientemente Gerardo al diario mexicano La Opinión.

Paulina por su parte intenta mantenerse al margen del conflicto familiar y sigue centrada en su trabajo y en su hijo, el pequeño Andrea Nicolás, que ya tiene 3 años y que nació de su matrimonio con Nicolás Vallejo-Nágera.

Paulina y su hijoPaulina y su hijo Nicolás fotografiados ayer en el aeropuerto de Los Angeles