Ortega Cano, algunos testigos contradicen su declaración

El miércoles 13 de marzo se celebró el segundo día de juicio a José Ortega Cano de los seis previstos, ya que quedará visto para sentencia el próximo martes, 19. Ortega Cano estuvo de nuevo acompañado por su hermano Paco y su cuñado Aniceto, no asistiendo a esta segunda jornada judicial, como tampoco lo hicieron en la primera, ninguno de los hijos mayores del torero de Cartagena. La madre, la viuda y los dos hijos del fallecido Carlos Parra volvieron a estar presentes en la vista en la que declararon algunos de los testigos directos del accidente.

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Se iban a contrastar las declaraciones de estos testigos con las que anteriormente había realizado José Ortega Cano, que había negado que bebiera el día del accidente que costó la vida a Carlos Parra y que estuvo apunto de costarle la vida también al viudo de Rocío Jurado.
José Ortega Cano, que declaró de pie y con las manos entrelazadas en la espalda, aseguró que aquel día salió de Castilblanco con su hija para llevarla a Villaverde sobre las 7.30 de la tarde e insistió en que no había bebido nada de alcohol: “No tomé nada de alcohol, solo una coca-cola que no me tomé entera”, dijo en su alegato en el que concluyó asegurando que había venido “con toda la verdad y confiando en la verdad. Lo que yo les diga es la pura verdad. Lo que haya salido en los exámenes médicos será o no. Pero a mí, por ser un hombre público, se me ha tergiversado. Vengo a decir la verdad y con la pena por la persona que falleció que siempre la llevaré en lo mas alto”, dijo.

José Ortega Cano en el segundo día del juicio
José Ortega Cano ha reiterado a su entrada a los juzgados de Sevilla, que acatará lo que diga la justicia y que el suyo fue “uno de los muchos accidentes que desgraciadamente se producen en España”El procesado, Ortega Cano, no supo responder cuando el fiscal le preguntó por qué se acercaba y se separaba al vehículo que le precedía, no recordó cuando le preguntó si circulaba por el carril contrario y tampoco cuando el representante del Ministerio Público le preguntó si se había parado a vomitar.Tampoco, según su relato, se dio cuenta de que le estuvieran pitando cuando se paró a hablar con un amigo que tenía un hotel. El fiscal le preguntó con insistencia si “se tomó alguna copa”, algo que el torero negó con en todo momento, repitiendo que le pusieron una coca-cola con la que solo se mojó los labios y luego, solo se mojó los labios con cava

“Tengo memorizado todo lo que pasó hasta segundos antes del horizonte y mi mente está en que yo iba tranquilo y relajado”, ha explicado el torero que cree que “algo raro” le pudo ocurrir para que tuviera el accidente. “Pudo ser un vahido, un mareo o algo así”, ha declarado insistiendo en que “algo me tuvo que dar porque si yo estoy bien me tiro por un barranco antes de chocarme con otro coche”, ha recalcado insistiendo en que una vez le dieron más pulsaciones de la cuenta cuando andaba por la finca.

La declaración del torero estuvo llena de lagunas para el fiscal, que insistió en que había cuestiones que no concordaban. A preguntas de los letrados de Carlos Parra, el torero reiteró que no bebió y que es un hombre deportivo que no bebe: “Tengo totalmente prohibido tomar alcohol”, aseguró.

Manuela Gurruchaga, viuda de Carlos Parra en el segundo día del juicio

Al igual que el torero, Manuela Gurruchaga, viuda de Carlos Parra, también oyó en la sala las declaraciones de los testigos directos del accidente de coche en el que perdió la vida su marido, a los 48 años.

En la segunda vista, el mismo declararon testigos directos del accidente. M.A.V., conductor que que iba con su furgoneta y que se encontró los vehículos siniestrados tras el accidente, ha dicho que cuando se acercó al torero no apreció olor a alcohol.
La sesión ha continuó con el testimonio de uno de los guardias civiles personados en el lugar del accidente y afirmó que en su primer informe, tras realizar las mediciones de las posiciones de los vehículos, concluyó que el Mercedes en el que viajaba el torero había invadido el carril contrario y que el golpe entre los dos coches fue frontal. El agente también aseguró que no observó síntomas de alcoholemia cuando encontraron al torero tras el accidente.
Otros conductores, que circulaban por esa carretera la noche del accidente, han declarado que la forma de conducir del torero era “extraña” y que suponía “un riesgo” para quien se cruzara en su camino.
José Ortega Cano oyó todas estas versiones, de los conductores dentro de la sala, donde también se encontraba Manuela Gurruchaga, la viuda de Carlos Parra, la víctima del trágico accidente.
Francisco José Rodríguez relató cómo el Mercedes del torero hizo un doble adelantamiento muy peligroso y Álvaro Romero contó que el coche de Ortega Cano circulaba justo detrás del suyo, “sin respetar la distancia de seguridad”.
Por su parte, el médico de Castilblanco de los Arroyos, Francisco Javier Valseca, que atendió en un primer momento a Ortega Cano manifestó que no “sintió” olor a alcohol cuando se acercó al coche del torero y le auxilió. Y que su única preocupación era salvarle, porque se estaba muriendo.

Al día siguiente continuaron los testimonios, algunos poco favorables a las tesis del torero, pues un camarero aseguró haberle visto “alegre” y que “no se tenía bien en pie”, concluyó que “nunca antes había visto así al maestro” y contradecía con sus palabras la declaración de José Ortega Cano.

Otro de los testigos hablaba de sus “ojos rojos”, de su dificultad para comunicarse, “le costaba hablar”… Mucho tendremos que oír hasta que termine este juicio contra Ortega Cano por la muerte de Carlos Parra y conducción temeraria, antes de que la jueza dicte sentencia. Una sentencia que el torero se ha manifestado dispuesto a “acatar”, adelantando así aparentemente su determinación a no recurrir, algo que tampoco estará confirmado hasta que se agoten los plazos legales.

 

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