Nagore Robles: “Soy muy sensible y con miedos”

Nagore Robles: “Soy muy sensible y con miedos”

Atrevida, rápida y deslenguada, Nagore Robles entró en nuestras casas cuando salió de la de Gran Hermano. Desde entonces no ha parado de trabajar en televisión y de evolucionar personalmente. Asegura que es una mujer sensible con muchos miedos, que vive con normalidad amar y ser amada por otra mujer.

Te veo más relajada.
Es que si hubiese seguido a ese ritmo me hubiera dado un ataque. Siempre pensé que sería una mujer muy guerrera pero, con el paso del tiempo me he ido calmando. Aunque dentro de mí sigue existiendo una dragona. Pero gracias a los errores he aprendido lecciones. No me arrepiento de nada de lo que he hecho; tengo que aceptar mis sombras y mis luces.

¿Tú tienes mala leche?
Sí (risas), tengo muy mala leche, pero a veces es leche condensada porque también soy muy dulce. Me pone de mala leche la gente con poco compañerismo, las injusticias, la falta de empatía, el egoísmo, la gente conformista y la gente cortita de miras.

¿Cómo llega una chica como tú a la tele?
Llegué sin querer queriendo. Soy muy impulsiva y eso me hace cometer a veces grandes errores y otras veces aciertos. Necesitaba un cambio en mi vida y me dejé llevar. Mi hermana me apuntó al casting de Gran Hermano, porque vio en mí más potencial que yo misma. Ese cambio es de lo mejor que ha pasado.

¿Cómo era tu vida antes de entrar en el concurso?
Era una niña torpe, deslenguada, muy bruta, iba haciendo mucho ruido. Muchas veces muy maleducada, pero con mucha gracia, rapidez mental y con muchas ganas de aprender. Todavía me queda mucho de esa Nagore. Ya no soy tan bruta y lo transformo en puñetera con humor ácido. A veces me descontrolo, pero intento llegar a ser esa mujer en la que me quiero convertir. Justo antes de llegar a la tele, aunque tengo a mis padres y una hermana, vivía sola en el centro de Bilbao, iba a trabajar pedaleando. Era muy feliz trabajando como representante de firmas de ropa italiana. Tenía un despacho con varias marcas y vendía a las tiendas multimarca de la zona norte de España.

¿Echas algo de menos?
Ser una chica desconocida. Estoy muy a gusto, pero sí esa persona libre para hacer y decir lo que quiera y tener una vida normal, dentro de que no soy una chica muy sencilla (risas). Echo de menos a la Nagore de niña. Confiada, con fuerza, ilusión y sin miedos.

¿Cuál es tu secreto para seguir trabajando en la tele?
Me gusta aprender, soy una esponja y me fijo en las personas que admiro. Soy observadora, trabajadora, me esfuerzo y los pasitos van encajando.

¿Hay mucho bicho o hay que ser bicho para seguir?
Hay que ser un bicho dentro de una comunidad bicheja (risas), pero no seas el bicho más grande, sé el bicho más rápido (más risas).

¿Crees que se conoce a la verdadera Nagore?
No, pero la responsabilidad es mía, porque muestro solo una décima parte de lo que soy. Muchos nos escondemos detrás de escudos. El mío es el humor y la rapidez. Pero hay más. Soy una tía muy sensible con miedos, que cada día se reta a sí misma.

Cuando estabas con Sofía Cristo, te abrías más.
Tras esa relación tan mediática, aprendí a ser más reservada, porque la intimidad es lo único que te queda y la quiero proteger. Laboralmente estoy contenta, aunque me gustaría hacer cosas nuevas. Disfruto muchísimo en Mujeres y Hombres y Viceversa. Y personalmente estoy madurando mucho.

¿Qué hay que tener para enamorarte?
Hay que tenerlo todo (risas), y eso lo tiene muy poca gente. Hay que tener una belleza arrebatadora, una personalidad única, una inteligencia infinita y una sensibilidad absoluta.

Nunca has ocultado tu orientación sexual.
Yo no quiero ser ejemplo de nada ni de nadie, pero la visibilidad y la normalidad la dan la suma de que seamos muchos los que seamos consecuentes y defendamos una parte de nosotros con naturalidad, pero con vehemencia. Que yo diga que amo y soy amada por una mujer ayuda a muchas personas. Muchísimos familiares me han escrito para decirme que gracias a la normalidad de mis actos han logrado entender a los suyos. Es algo muy bonito.

¿Tu familia te ha apoyado?
Sin el apoyo de ellos también lo hubiera hecho todo, aunque me habría resultado más difícil. Pero tengo mucha suerte, porque tiro para adelante con todo y porque mi familia siempre me ha respetado y ha estado ahí. Claro que se han llevado sorpresas conmigo toda la vida, desde que a los 18 años les dije con la maleta en la mano que me iba a vivir a Londres, cuando luego entré en Gran Hermano y después me enamoré de una mujer. ¡Si me he sorprendido hasta yo!

¿Cómo te ves dentro de diez años?
Siendo una mujer de éxito, con mi propio negocio, con una casa maravillosa en la playa, con una mujer y con familia y un montón de perros. Sería una buena madre, aunque aún no me he puesto a ello.

¿Qué les dices a los que piensan que no pegas con tu actual pareja?
A mí siempre me ha pasado que, como muestro solo esa décima parte de mí, se me juzga únicamente por eso, pero hay mucho más. Tampoco me gusta la gente corta de miras, limitada, prejuiciosa. Me gusta la gente que rompe barreras y la que se deja sorprender. Yo soy una persona que sorprende un montón.

¿Qué le preguntarías a quien supiera leer los posos de este café?
Aunque me pusieran una bola donde ver mi futuro, no querría verlo, porque me gusta sorprenderme.