Michelle Obama, deslumbrante en la Casa Blanca, en la “accidentada” cena de gala en honor a François Hollande

La visita oficial del presidente francés a Estados Unidos se ha convertido en un auténtico ejercicio de estrategia. Todo estaba organizado desde hace meses, cuando se suponía que Hollande viajara con su pareja, Valerie Trierweiler, pero su inesperada ruptura sentimental ha hecho que los planes se trastocaran. Al final, todo ha salido a la perfección, gracias entre otras cosas a Michelle Obama. La primera dama estadounidense quería que el mandatario galo estuviera cómodo y cumplió su objetivo.

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Michelle Obama se convirtió en la auténtica estrella en la cena de gala que se ofreció en la Casa Blanca en honor del presidente francés, François Hollande. Y eso que al principio cundió el pánico… La visita del mandatario galo estaba prevista desde hace tiempo, pero entonces Hollande estaba aún oficialmente unido a Valerie Trierweiler, y de hecho cuando se enviaron las invitaciones para la velada en Washington, ella aparecía como primera dama. El posterior escándalo amoroso, su affaire con la actriz Julie Gayet, el ingreso de Valerie en el hospital, su separación (si quieres recordarlo pincha AQUI)… todo ello pilló de sopetón a los encargados de organizar la gala y hubo que modificarlo en el último momento.

Así, Michelle Obamadecidió que la lista de invitados se redujera al mínimo, y solo asistieron unas 300 personas, representantes de la vida política y social americana, y también se anuló el tradicional baile que hay después de la cena, para evitar situaciones incómodas. Y a la hora de entarse a la mesa, el asunto se resolvió con la primera dama americana sentada entre su marido y su homólogo francés.

Al final, todo salió a la perfección y François Hollande se mostró relajado y divertido. Incluso tuvo ganas de bromear y piropear a sus anfitriones: “Nosotros amamos a Estados Unidos y ustedes aman a los franceses, a pesar de que a veces son demasiado tímidos para decirnoslo”, bromeó en el brindis. 

Michelle Obama cena de gala François Hollande

Michelle y su marido intercambiando miradas cómplices.

El menú elegido fue un homenaje a lo mejor de la cocina estadounidense, con productos seleccionadas por la chef Cris Comerford y el repostero William Yosses.
El primer plato fue caviar de Illinois, con huevos de Pensilvania y doce variedades de patatas procedentes de Nueva York, Idaho y California. Además, una ensalada de rábanos, pequeñas zanahorias y lechuga, procedentes del huerto de Michelle Obama, con vinagreta de vino rojo.

El plato principal era ternera procedente de una granja familiar de Greeley (Colorado), acompañada de queso azul de Vermont. Y el postre, un pastel de chocolate hawaiano con mandarinas de Florida y helado de vainilla. Y no faltaron típicos postres americanos, como el algodón de azúcar. Todo ello regado con una selección de vinos de California, Washington y Virginia.

Para la decoración de las mesas, la jefa de diseño floral de la Casa Blanca, Laura Dowling, ha creado unos centros inspirados en el estilo francés gracias a sus estudios en París durante casi 15 años.

Michelle Obama cena de gala François Hollande

Michelle Obama lució un fabuloso diseño de Carolina Herrera.

Además, François Hollande, regresó a Francia con un regalo muy especial, una mesa de madera de un roble del Monte Vernon, donde vivió George Washington, y que en el centro tiene una réplica artesanal de la llave de la fortaleza parisina de la Bastilla que el marqués francés de Lafayette entregó a George Washington en 1790. La réplica de la llave se forjó con hierro de la Estatua de la Libertad.

 

Michelle Obama cena de gala François Hollande

Entre los invitados a la cena estaban Bradley Cooper y su novia, Suki Waterhouse.