María Chávarri y Javier Soto, diez años de amor

María y Javier, muy poco dados a prodigarse en público, visitaron ayer la exposición de objetos de decoración de la firma John Tomjoe, donde una vez más pudimos comprobar por qué están considerados como una de las parejas más estables, discretas y enamoradas del panorama social español.

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María Chávarri y Javier Fitz-James Stuart y Soto (hace años cambió el orden de sus apellidos para dar prevalencia al de su madre, Mencía, sobrina de la duquesa de Alba), disfrutaron del ambiente alegre y distendido de la inauguración, a la que también asistieron otros rostros conocidos como Arancha del Sol, a quien esta vez no acompañaba su marido, Finito de Córdoba.

La pareja, que contrajo matrimonio el 18 de octubre de 2003 en la finca El Guadalperal, propiedad del tío del novio, duque de Peñaranda, tiene dos hijos, Sol y Álvaro, de ocho y siete años, que han cumplido con creces las expectativas de felicidad que se habían planteado sus padres cuando decidieron contraer matrimonio: “María y los niños me aportan equilibrio y estabilidad. Tener una familia te centra y te permite poner en marcha proyectos. A mí me encantan los niños. La familia me parece el estado ideal, y me llena de alegría ver a mis hijos crecer”, decía Javier hace un tiempo.

Antes de enamorarse de María, que como el tiempo ha demostrado es la auténtica mujer de su vida, Javier, que es hijo de los condes de Requena, estuvo un tiempo unido a Isabel Sartorius, con la que protagonizó una extraña y misteriosa boda en Londres a finales de 1996. Mencía, que hoy tiene 16 años, es el fruto de aquella unión, que terminó en agosto de 1997.

Ahora, María, de 44 años, y Javier, de 47, tienen la mirada puesta en el ya muy próximo 18 de octubre, fecha de su décimo aniversario de boda y un nuevo motivo para celebrar su amor.

María Chávarri