Los Beckham celebraron el cumpleaños de su hijo Cruz

Tras festejarlo en Londres, los Beckham viajaron en familia a Paris, donde David fue prestado por Los Angeles Galaxy al Paris Saint Germain. Victoria, siempre fiel a su estilo, lució stilettos a su llegada a la estación de tren de Gare du Nord. 

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Aunque el octavo cumpleaños de Cruz, el tercero de los hijos de David y Victoria  Beckham, es mañana, la pareja decidió adelantar la fiesta unos días para pasarla junta en Londres, con la familia y los amigos. Y desde luego no fue una celebración discreta, ya que eligieron el The Electric Cinema, en el famoso barrio de Notting Hill, hasta donde se acercaron un montón de curiosos para ver de cerca al mediático matrimonio.

Allí estaban , cómo no, el protagonista del día, Cruz, inseparable de su balón de fútbol, y sus hermanos: Brooklyn, que cumplirá 14 años en marzo; Romeo, que tiene 10, y la princesa de la casa, Harper Seven, de 19 meses. Y también la abuela paterna de los niños, Sandra.

Esa misma tarde, la familia al completo cogió el tren de Londres a París, y llegaban a Gare du Nord, derrochando estilazo por la estación parisina. 

David Beckham firmó el pasado 31 de enero con el Paris Saint Germain por seis meses, prestado por Los Angeles Galaxy. Y salvo que cambie de opinión, esta vez el futbolista ha preferido no alquilar una casa, sino alojarse en el hotel Le Bristol, de cinco estrellas, ocupando la Suite Imperial, con capacidad para 12 personas y que cuesta la friolera de 23.000 euros la noche. Eso sí, son 320 metros cuadrados…

Cruz Beckham y su abuela

Cruz, que acaba de cumplir 8 años y es un enamorado del fútbol, como su padre, junto a su abuela Sandra, la madre de David Beckham.

Brooklyn Beckham

Brooklyn Beckham, de 13 años, es el que se parece más físicamente a su madre.

Romeo Beckham

Romeo, de 10 años, a la salida del The Electric Cinema, en Notting Hill, Londres, donde se celebró el cumpleaños de su hermano Cruz.

Beckham en tren

Para cualquier mortal, viajar con unos finísimos stilettos podría ser una tortura, pero a Victoria se la veía muy cómoda a su llegada a la estación parisina de tren de Gard du Nord.