Lolita conquista Madrid ‘con otro aire’

Hacía cuatro años que Lolita Flores no se presentaba en directo en Madrid, después de los conciertos que dio en el Teatro Calderón, que quedaron recogidos en un CD-DVD de gran éxito. La cantante se reencontró musical y emocionalmente en dos recitales celebrados en el teatro Bellas Artes de Madrid, en un horario un poco after, ya que tuvieron lugar después de las representaciones de ‘En el estanque dorado’. La artista se metió al público en el bolsillo y demostró que no se necesitan casas discográficas ni radio fórmulas para seguir vigente.

Compartir

Hacer una crítica de un concierto de Lolita Flores sin mezclarlo con la crónica social es casi una hazaña. Al margen de los amigos que acudieron a verla el viernes (Miguel Poveda, Lola Herrera, Laura Ponte, Loles León, con quien trabajó el año pasado en la función ‘Más sofocos…), la presentación de su hijo, Guillermo Furiase como guitarrista, fue el scoop de la noche. Lolita ha hablado habitualmente de la vocación musical de su ‘retoño’ y por fin se produjo la puesta de largo de Guillermo, algo que nos retrotrae a cuando la propia cantante se presentaba por primera vez en el Florida Park de Madrid en los años 70…

Ahora ha sido ella quien le ha dado la gran oportunidad a Guillermo, quien demostró gran complicidad con su madre en el escenario. La artista también se emocionó casi hasta las lágrimas al cantar ‘Pensando en ti’, una edulcorada canción, sin embargo, de gran valor sentimental para ella, que en su día compuso para Elena Furiase (allí presente) y que en esta ocasión hizo extensible a los dos.

guillermo-fuariase

Guillermo Furiase, guitarrista para su madre.

Ciñéndonos a lo estrictamente musical, debemos señalar que la cantante protagonizó un recital en el que hizo un repaso, no de sus mayores éxitos, sino de canciones con las que se siente vinculada emocionalmente (de hecho, dejó fuera del repertorio ‘Amor amor’, su único número uno en España, aunque una espectadora francófona se la pidió desde el patio de butacas). Sea como fuere, es una artista que está por encima de su repertorio y pese a que la elección de temas podría haberse mejorado (tiene canciones espléndidas en sus discos ‘Quién lo va a detener’ y ‘Atrasar el reloj), defendió cada una como si se le fuera la vida en ello.

Así, el show empezó con ‘Parapapá’, un poutpurri de canciones que interpretaba su padre, Antonio González ‘El pescaílla’, para después desgranar títulos como ‘No puedo amor’, una de las canciones más afortunadas de su disco ‘Sigue caminando’, que produjo Javier Limón y que, sin embargo, no consiguió en su momento colmar las expectativas comerciales; “Dejar de pensar en tí”, “Amnesia” (un excelente ‘cover’ de una canción del mexicano José José ‘El prínicipe’), y “Mía” (con la que aprendió a cantar con su padre) las tres de ‘Lola, Lolita, Lola’, que supuso su resurrección musical gracias a “Sarandonga” (el fin de fiesta en este concierto). Además interpretó una serie de canciones de su ‘puño y letra’ como ‘Tengo ganas’ y ‘Si fuera tan fácil’, que ha rescatado de su discografía de finales de los años 80 y primeros 90 y que ahora, gracias a nuevos y más acertados arreglos, han cobrado vigencia.

Lolita se entregó a fondo, se dejó la piel (sobre todo con ‘Pena, penita, pena’, ‘Limosna de amores’ y ‘La zarzamora’, grandes hits de su madre, Lola Flores) y bailó hasta la extenuación. Tanto que tuvo que bajarse de los tacones para poder seguir cantando. Una vez más demostró ser larga como artista, interpretando las letras no solo con la voz, desgarrada a ratos, otras sensual, a veces melodramática, sino con su expresivo rostro y sus locuaces manos. Espontánea en el escenario, artista hecha a mano, como hubiera dicho Paco Umbral, sus cualidades artísticas están en el mejor momento. A ver si los empresarios toman nota… El público se merece más Lolita.

Compartir
Artículo anteriorGeorge Clooney celebra su 53 cumpleaños con Amal Alamuddin en México
Artículo siguienteMary de Dinamarca, muy glamourosa, de visita oficial en Polonia