Alba Carrillo, en su blog: “Lydia Lozano te come a besos y...

Alba Carrillo, en su blog: “Lydia Lozano te come a besos y después te apuñala por detrás”

Sería divertido hacer un ‘reality’ como el de las Campos. Terelu y yo tenemos cosas en común…

“Si me propusieran hacer un ‘reality’ de mi vida, sería tal cual soy. No concibo una cara dentro y otra fuera”.

La pregunta de estos últimos días es: ¿vais a hacer un reality? Propios y extraños me preguntan sin pudor y eso me gusta. Desde que salí de ‘Supervivientes’ la gente me para por la calle, me abraza y me habla con la naturalidad que da el haberme tenido hospedada en sus hogares durante tres meses.

Me siento como se sentiría un perro en casa de un animalero (pets lover) como yo, parte integrante de la familia. Me alucina, me chifla, me maravilla, es mágico. Soy fan de esta nueva televisión, sin caretas, sin dobleces. Si me propusieran hacer un ‘reality’ de mi vida, sería tal cual soy. No concibo una cara dentro y otra fuera.

Mila Ximénez no se anda con chiquitas y es igual dentro y fuera del plató.

Es lo que más me está costando encajar de algunos compañeros de ‘Sálvame’. Por ejemplo Mila, es como yo: lo blanco es blanco y lo negro es negro, no se anda con chiquitas y es igual dentro y fuera del plató. ¡Me chifla la gente así! Lydia es todo lo contrario. Es capaz de estarte besando en un pasillo y después apuñalarte por detrás cuando menos te lo esperas.

Me cae bien, pero ese tipo de carácter me desconcierta. No puedo actuar con naturalidad con gente a la que le presumo la catana debajo del Loewe. A lo que iba, en un ‘reality’ hay que ser generoso, dejarte llevar y no limitar tus emociones. Yo soy excesiva de manera natural y creo que eso es un plus. Yo siempre le decía a Feli que siempre tenía la misma expresión. Ponía la misma cara si le tocaba la lotería que si se le moría el perro.

Lydia Lozano es capaz de estarte besando en un pasillo y después apuñalarte por detrás cuando menos te lo esperas.

Ser correcto está muy bien, pero a mí me gusta la gente con sangre. Hacer un ‘reality’ como el de Las Campos sería divertidísimo, aunque también sufriría, porque tiendo a proteger a mi madre, a mi padre… Acabaría cada jornada llorando a lo Chavela Vargas (sin descartar el tequila). Las Campos me encantan, soy fan. Me gusta mucho Terelu cuando se hace “un Carrillo” y pierde la compostura.

En mi ‘reality’ también habría una “reina madre” como María Teresa. Adoro los matriarcados con arte y solera y para eso mi madre es lo más. No tendríamos su piscina climatizada, pero tengo una bañera divina donde hago mis mejunjes de aromaterapia y me hace el apaño. No tendría chófer, pero mi madre va en un coche de los de niños de 14 años que lleva su nombre y todo y es una monería.

Mi padre le dice que parece un carro de polos y algunos amigos lo han bautizado “El Pepe”, porque emite un sonido así como pepépepépepé. Zapatos también tengo muchos, aunque a ellas les quedan mejor porque tienen un pie recogidito. Yo tengo una barca de las que usaba la gente en el Titanic después del naufragio y queda menos cuqui.

A Bigote Arrocet le tengo un cariño inmenso desde mi estancia en la isla.

No tengo a mi queridísimo Bigote, al que tengo un cariño inmenso desde mi estancia en la isla, pero tengo a mi padre que es un artista bohemio y si le digo que me pinte camisetas, por mí lo haría, ¡no sabéis lo que me quiere! Lo que si tenemos en común es la churrería de Pozuelo donde Terelu compra sus porras.

Llevamos años comprando los churros ahí y son un espectáculo. En mi familia hacemos test de calidad de churrerías y esa, sin duda, se lleva la mención de honor. Como dice mi padre, y yo suscribo, no son muy aceitosas y son esponjosas por dentro y crujientes por fuera.

“Terelu Campos y yo tenemos cosas en común…”.

No sabéis el tiempo que imploramos Bigote y yo en la isla que apareciese Terelu con esas porras. Creo que me comería una porra con las mismas ganas, daba gusto verla. Terelu, óle tu porra. Los espectadores son muy listos y perciben a través de la pantalla quién es de verdad. A la gente le gustan las personas que se equivocan, sienten, se alegran y padecen.

El protocolo está muy bien para los reyes en el día de la Hispanidad pero el populacho, donde me incluyo orgullosa, desea sangre, sudor y lágrimas. Creo que nos hallamos en la época post Preysler. La reina de corazones ya no sonríe comedidamente y habla en el mismo tono toda la velada. Estamos ante una nueva era, la de las mujeres que lloran, ríen a mandíbula batiente y no tienen 300 váteres. Con dos vale.

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