Las fotos de Kate Middleton, en biquini y embarazada, nuevo escándalo en Reino Unido

La duquesa de Cambridge ha vuelto a ser víctima de los paparazzi, que de nuevo le han aguado las vacaciones tras burlar todas las medidas de seguridad habidas y por haber. Kate, que ya está en su cuarto mes de embarazo, descansaba con su marido, el príncipe Guillermo, y sus padres, Carol y Michael, en un exclusivo resort de Isla Mustique –según el Daily Mirror cuesta 22.000 euros por semana–, cuando fue fotografiada paseando por la playa con un biquini azul que dejaba al descubierto su ya prominente tripita. La revista italiana Chi, la primera en publicar el reportaje, ha llevado a la portada una de esas fotos con la leyenda:«Barriga crece», lo que ha indignado a los británicos, y muy especialmente a la familia real con la reina Isabel a la cabeza: “Estamos decepcionados de que las fotografías de los duques, tomadas durante unas vacaciones privadas, vayan a publicarse en el extranjero. Es una clara violación de la intimidad de la pareja», ha dicho un portavoz del palacio de St. James.

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Aunque se especula con la posibilidad de que las fotos pudieran haber sido tomadas por un turista, no sería esta la primera vez que Guillermo y Kate son víctimas de los papparazi. En septiembre del año pasado, la revista francesa Closer, que al igual que Chi pertenece al grupo Mondadori, propiedad de Silvio Berlusconi, fotografíó a la duquesa en topless cuando pasaba unas vacaciones con Guillermo en una supuesta fortaleza antipaparazzi, un castillo en el sur de Francia que les cedió el vizconde Linley, hijo de la fallecida princesa Margarita y primo de Guillermo.

Guillermo y Kate, que parece haber superado por completo las náuseas severas que la llevaron al hospital al principio de su embarazo, y que dará a luz el próximo mes de julio, están muy enfadados por esta nueva intromisión en su intimidad, de hecho, según la prensa británica podrían demandar a Chi como antes lo hicieron con la francesa Closer, a la que un tribunal de París obligó a entregar los originales de las fotografías, o enfrentarse a multas diarias de 10.000 euros. Se estima que las fotos de la duquesa de Cambridge en biquini podrían llegar a valer 250.000 dólares, unos 185.000 euros, en el mercado.