La princesa Mary, la gran ausente en la tradicional cacería de la familia real danesa en los bosques de Grib

Como todos los años por estas fechas, la Familia Real danesa acudió a la tradicional cacería que organiza a finales de noviembre en los bosques de Grib, al norte de Copenhague y muy cerca del castillo de Fredensborg. Para la reina Margarita de Dinamarca y su marido, el príncipe Henrik, esta cacería, que tiene más de acto social que de evento deportivo, se ha convertido con el tiempo en una cita obligada, una tradición que año tras año les convierte en anfitriones de un selecto grupo de cazadores con los que disfruta de una magnífica jornada cinegética en los bosques próximos a su residencia.

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Aunque hace años que ya no caza, la soberana danesa, de 72 años, es la principal organizadora de la cacería, en la que, además de sus invitados, suelen participar sus dos hijos, los príncipes Federico y Joaquín. Algún año, incluso han participado los nietos de Margarita y Henrik, como el pequeño Christian, primogénito de los príncipes herederos, Federico y Mary, que se unió a los cazadores en 2009, con solo cuatro años. Sin embargo, la presencia de Christian en la cacería provocó tal polémica en Dinamarca, un país tradicionalmente cazador, que ningún niño ha vuelto a tomar parte en el evento. La prensa danesa destacó que la caza no es una actividad adecuada para un niño, y la familia real acabó por comprender, ceder y no alimentar la polémica.

 La reina Margarita, su marido, Henrik, y el príncipe Federico saludan a los cazadores.

La reina Margarita, el príncipe Henrik y el heredero, el príncipe Federico, saludan a sus invitados antes de empezar la cacería.

Este año, la princesa Mary, quien no siente la menor inclinación por la caza, y que nunca ha participado en esta, se quedó en el palacio con sus hijos, los príncipes Christian, de siete años, Isabella, de cinco, y los mellizos Vincent y Josephine, que cumplirán su primer año el próximo 8 de enero, disponiendo con su suegra, la reina Margarita, todo lo necesario para la cena que, como marca la tradición, se ofrece a los participantes en la cacería al término de la jornada. No obstante, muy bien abrigados para aguantar las gélidas temperaturas de Copenhague, los niños sí vieron la salida de los cazadores camino de los bosques e Grib, cuajados de ciervos en esta época del año y presa fácil de los aficionados al muy noble, aunque no exento de polémica, arte de la caza.

Las piezas cobradas se disponen en la explanada del palacio.

Las piezas cobradas se disponen en la explanada del palacio de Fredensborg, donde una cena ofrecida por la familia real a los cazadores marca el final de la jornada.

Maternal imagen de la reina Margarita y el príncipe Federico.

Entrañable y maternal imagen de la reina Margarita con su primogénito y heredero, el príncipe Federico.