La Coloquial, haciendo honor a su nombre…

Ubicado en el número 21 de Padre Damián, La Coloquial es una de esas direcciones que apuntar en la agenda con el tip de “acierto seguro” gracias a una fórmula de éxito construida de la experiencia y el savor faire de su propietaria, Isabel Álvarez. Gestora también de El Puchero (con sedes en la calle Larra y la misma Padre Damián), Isabel ha querido aquí innovar en la puesta en escena de una materia prima que comparte calidad, origen y temporalidad con la del mítico comedor tradicional, apostando esta vez por un servicio distendido, un amplio horario desde el desayuno a la copa after dinner y un cuidado recetario que permite compartir, probar y descubrir sabores puros que conjugan lo local con algún guiño a la cocina internacional. En definitiva, lo que se lleva y es tendencia pero con un resultado expecional.

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Sinónimo de distensión e informalidad, La Coloquial hace honor a su nombre presentando una atmósfera acogedora, desenfadada y chic en la que se combinan con estilo los must en el diseño de espacios modernos: amplitud y multifuncionalidad, con mesa bajas desnudas, una amplia barra de pinchos y mesas altas para compartir, y decoración ecléctica de inspiración vintage con sillas y sofás dispares, lámparas de diseño y muebles de atelier. Todo ello precedido por una terraza aclimatada para disfrutar tanto en invierno como en verano. La sorpresa, sin embargo, llega con la comanda de la mano de una cocina que trasmite, engancha y emociona, gracias a un producto excelso tratado con evidente mimo y moderado atrevimiento que, más sorprendente aún, permite almorzar o cenar de lujo por menos de 30 €.

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Su artífice es Óscar Morata, un chef que ha tocado todos los palos en lo profesional (desde una arrocería de barrio hasta un catering, pasando por comedores de la talla de El Chaflán o Senzone, en la época de Paco Morales) consiguiendo con ello la soltura téncina que requiere innovar con acierto. Productos de temporada seleccionados de su mejor origen posible y recetas de siempre se sienten, saborean y presentan diferente en La Coloquial por el uso coherente de la vanguardia y de aderezos, fórmulas e ingredientes de la cocina internacional.

 tempura

No te puedes perder su tempura.

Por ejemplo, la perfecta concepción de sus croquetas, casi líquidas por dentro y crujientes por fuera, se consige a base de leche de oveja del País Vasco y buey, la redución de una harina casi imperceptible y panko, un pan japonés más grueso de lo habitual. El pollo de corral se elabora en finguers con un rebozado de kikos y cereales, la lasaña con morcilla de Burgos y wantun crujiente y la ensaladilla, uno de sus platos estrella, con unos guisantes de primera, pimientos de piquillo y ventresca de atún en juegos de texturas (crema, tapenade y crujiente) que se presentan por capas en copa de Martini. Un trabajo para el que Óscar cuenta con el apoyo de un gran equipo formado por Carolina Damm (jefa de cocina) y Javier Álvarez (repostero).

Originalidad en la carta pero también versatilidad, ya que permite desde picotear al centro a base de raciones, entre las que destacan (además de las croquetas, finguers y ensaladilla) el hummus con berenjena crujiente y miel de trufa o la oreja a la plancha con salsa brava casera, como comer a base de primero, segundo y postre. Ensaladas, pastas y arroces (entre los que sobresalen un al dente rissoto de setas con trompeta de la muerte y boletus), carnes (destacando el cochifrito con puré de limón y un puntito picante) y pescados, entre los que no faltan la merluza de pincho y la lubina salvaje del Cantábrico, completan su oferta gastronómica. 

tiramisu

Su tiramisú es delicioso.

Además de la carta de comedor La Coloquial cuenta con un amplio surtido de pinchos y tapas expuestos en barra para el aperitivo y la pre-cena, una cuidada carta de vinos y cócteles y una elaborada propuesta de desayunos y meriendas con repostería casera en la que brillan creaciones como el sable de frutas, el brownie de doble chocolate, el bizcocho de pistacho o las cookies de diferentes sabores.

Dirección: Padre Damián, 21

Teléfono: 91 344 19 34

Horario: ininterrumpido de 8:00 a 2:00 (jueves, viernes y sábado hasta las 2:30); cerrado domingos y lunes por la noche.

Precio medio carta: 30 €.

Pinchos y tapas: de 3 a 3,50 €.

 

 

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