Kate Middleton, una intrépida y estilosa piloto de caza

Los duques de Cambridge viajaron desde Sídney a Brisbane, siguiente escala de su gira australiana.Visitaron la base aérea de Amberley, donde Kate se subió a la cabina del Super Hornet, dando toda una lección de estilo de cómo entrar en un aparato como este.

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Guillermo y Kate  abandonaron Sidney con destino a Brisbane, donde solo estuvieron un día. La pareja visitó la base aérea de Amberley, donde fueron recibidos por más de diez mil personas a las que no importó el sol ni el calor ante su deseo de ver de cerca a los duqies de Cambridge. Kate tampoco defraudó en esta ocasión  lució un bonito vestido blanco con estampados azules de LK Bennet que cuesta 302 euros. Lo acompañó con un clutch azul de la firma australiana Oreton y unos altísimos tacones que no fueron obstáculo para que Kate subiera a la cabina de un Super Hornet.

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La duquesa de Cambridge a su llegada a la base de Amberley, en Brisbane, procedente de Sídney donde se quedó el pequeño George con su niñera. la palentinaTeresa Turrión.

A Kate le encantan los aviones y conoce el terreno, no en vano Guillermo es piloto y ha trabajado durante tres alos como piloto de rescate en la base galesa de Anglessey donde los duqes han vivido hasta hace unos meses.La joven princesa volvió a ganarse a todos con su sonrisa ycorrespondió a las entusiastas muestras de cariño y recogió decenas de regalos para su hijo, sobre todo muñecos de peluche. El público que se acercó a la base se quedó un poco decepcionado, pues Guillermo y Kate no llevaron con ellos a George, al que quisieron evitarle otro lsrgo viaje en avión y optaron porque se quedara en Sídney con su niñera, Teresa Turrión.

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Todos los medios volvieron a destacar que Kate luce siempre una melena perfecta.

Los actos en la base de Amberley concluyeron en el Memorial Garden. Allí, como recuerdo de su visita, Kate plantó un Plunkett Malle, un tipo de eucalipto nativo de Queensland. Después,  ella y Guillermo rezaron una oración por los caídos. Desde allí se dirgieron a la recepción que les ofrecieron las autoridades con un suculento menú compuesto de ensalada de aguacates y langostinos y perca, cordero con verduras y un delicioso postre de frutas tropicales como el mango y la piña.

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Los duques de Cambridge rezaron ante el monumeto a los soldados caídos.