Kate sigue arrasando en Nueva Zelanda

La duquesa de Cambridge volvió a darse un baño de multitudes a su llegada con Guillermo a Blenheim, ciudad situada a unos 70 kilómetros de Wellington, donde les esperaba un día cargado de actos. Esta vez no les acompañó el príncipe George, quien tras dos días de intenso ajetreo se quedó descansando y retomando la rutina de sus horarios al cuidado de su niñera, la palentina María Teresa Turrión Borrallo.

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Entusiasmados por la visita de los duques de Cambridge, a muchos de los habitantes de Blenheim no les importó armarse de paciencia y esperar hasta ocho horas para hacerse con un buen lugar dsede el que poder ver a Guillermo y Kate lo más cerca posible. La pareja real, que fue objeto de una calurosísima bienvenida, quiso responder a tantas muestras de cariño recorriendo algunas calles del pueblo y hablando con los ciudadanos, muchos de los cuales preguntaron algo decepcionados por la ausencia de George.

Más tarde, los duques se unieron al director Peter Jackson para realizar una visita guiada por el Centro de Patrimonio Omaka de Aviación, donde Guillermo quedó impresionado.Y es que, aunque el príncipe haya renunciado a su carrera de piloto, el gusanillo mantiene viva todavía su vocación, por lo que no pudo resistirse a ponerse a los mandos de un biplano de la Primera Guerra Mundial. Eso sí, con algún que otro problema hasta conseguir adaptar sus largas piernas al reducido espacio de la cabina.

2La duquesa de Cambridge correspondió a tanta muestra de cariño con cercanía, simpatía y naturalidad.

A continuación, Guillermo y Kate visitaron el museo que alberga la colección de aviones de época de Sir Peter Jackson, que además de ser un gran aficionado a la aviación y a las antigüedades aeronáuticas, también es el director de películas como “El Hobbit” y “El Señor de los Anillos”. En su recorrido por el museo, Guillermo y Kate se detuvieron unos minutos ante el biplano en el que voló Malcolm “Mac” McGregor, uno de los héroes neozelandeses de la Primera Guerra Mundial.

3Los ciudadanos de Blenhein le ofrecieron regalos para el príncipe George.

Para viajar a Blenheim, Kate, que se ha ganado el cariño, la admiración y el respeto del pueblo neozelandés por su naturalidad y cercanía, lució un modelo de uno de sus diseñadores favoritos, Alexander McQueen, un abrigo de corte militar en color azul baby, con cartera y zapatos en azul marino. Una simple coleta y unos pequeños pendientes completaron su look.

Duques de CambridgeEn el Centro Omaka de Aviación, el príncipe Guillermo, un experimentado piloto, se puso a los mandos de un biplano de la Primera Guerra Mundial. 

Antes de abandonar el museo, los duques de Cambridge recibieron un regalo para el pequeño príncipe George: un casco de vuelo en tamaño infantil y forrado con piel de zarigüeya: “Estábamos muy interesados ​​en celebrar la visita de los duques con un regalo para el príncipe George, que quizás haya heredado la pasión de su padre por volar», dijo Jane Huérfano, directora ejecutiva del museo. Además, Guillermo y Kate se reunieron con dos jóvenes admiradoras las hermanas Tallulah y Eloise Debinette, de nueve y siete años, quienes también tenían obsequios para los duques: un ramo de flores para ella, y una fotografía de Guillermo tomada durante su visita a Auckland en 2010.

Duques de CambridgeKate mira divertida el casco de vuelo forrado con piel de zarigüeya que le regalaron para el pequeño George.

Más tarde, los duques de Cambridge asistieron en la Plaza Seymour a un acto conmemorativo para celebrar los 100 años de la Primera Guerra Mundial. Los dos lucían la amapola roja que simboliza el recuerdo a los soldados caídos en acto de servicio, y el príncipe, además, lució sus medallas de oro y del jubileo de diamante. Junto a Kate, Guillermo depositó una corona de claveles rojos en el monumento a los caídos con un mensaje firmado por ellos: “Nunca olvidar a aquellos que han pagado el último sacrificio por nuestra libertad”. 

Duques de CambridgeGuillermo y Kate depositaron una corona de flores ante el monumento a los caídos. Los duques de Cambridge participaron en una ceremonia para conmemorar los 100 años de la Primera Guerra Mundial.

Después llegó la hora del regreso a Wellington, donde Guillermo tenía previsto reunirse con el primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, y el líder de la oposición, antes de asistir junto a Kate a la recepción que el Gobernador General, Sir Jerry Mateparae, organizó en honor de sus ilustres invitados. En ella, el príncipe Guillermo pronunció un breve discurso, y finalmente descubrió un nuevo retrato de su abuela, la reina Isabel II, realizado por un artista neozelandés. Sin embargo, la estrella de la velada fue de nuevo la duquesa de Cambridge, elegantísima con un vestido azul marino, de Jenny Packham, adornado con un broche en forma de hoja de helecho, el símbolo nacional de Nueva Zelanda.

Kate MiddletonPor la noche, Guillermo y Kate, ella con un vestido de Jenny Packham, asistieron a la recepción que el Gobernador General de Nueva Zelanda, Sir Jerry Mateparae, ofreció en su honor.

Hoy, Guillermo y Kate volarán a Auckland y visitarán la base de la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda en Whenuapai. Después llegará la parte más divertida, ya que los duques de Cambridge se unirán a los ganadores de la Copa América, los integrantes del Emirates Team New Zealand. Bajo su supervisión, Guillermo y Kate subirán cada uno a un barco para competir uno contra el otro, y después volverán al puerto a bordo de un Sealegs, un vehículo anfibio que fue inventado en Nueva Zelanda para regresar a Wellington.

Duques de CambridgeEn la recepción, Guillermo pronunció un breve discurso y descubrió un nuevo retrato de su abuala, la reina Isabel, obra de un conocido pintor neozelandés.