José Fernando Ortega Mohedano está arrepentido

Según explicó su abogada, Esperanza Lozano, en ‘El programa de Ana Rosa’, el hijo mayor de José Ortega Cano está profundamente afectado por la situación que está viviendo desde la cárcel de Sevilla 1, donde le envió LA JUEZA, QUE DICTÓ SU PRISIÓN SIN FIANZA, después de haber sido detenido por robo con violencia. Describió la letrada a José Fernando Ortega como “un chico poco astuto e influenciable, que no ha ido con las compañías adecuadas”. “Está lloroso, dolido y arrepentido”, asegura la abogada que contrató su padre, José Ortega Cano, para defender a José Fernando de los seis delitos que se le imputan.

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El pasado fin de semana, José Fernando recibía las primeras visitas en prisión. No pudo verle su hermana, Gloria Camila, que acudió a la prisión Sevilla 1, por ser menor de edad y carecer del permiso paterno para acceder al interior, pero sí estuvieron con el hijo de Ortega Cano su tíos, Mari Carmen y Aniceto, que fue quienes acompañaron a Gloria Camila hasta la cárcel.
Mari Carmen Ortega y Aniceto salieron muy preocupados de la prisión, tras ver a José Fernando en un estado incontrolado y fuera de sí… Sin duda, este encuentro con los suyos tras los muros de la cárcel, cuatro días después de ser detenido, hicieron mella en el ánimo del joven pues su letrada reconoce que José Fernando está “angustiado y preocupado… Realmente no es un chico que esté cómodo… Quizás esto le sirva para apartarse del consumo de estupefacientes y de esas amistades”.

Jose Fernando Ortega Mohedano en Madrid

La letrada de José Fernando va a presentar en las próximas horas una nueva solicitud de libertad a la juez, para poder sacarlo de la prisión Sevilla 1, donde fue internado después de autoinculparse en los hechos denunciados.

Valora su abogada la colaboración de José Fernando Ortega con la policía desde el primer momento TRAS SU DETENCIÓN, aunque ella no estaba presente en ese instante y jurídicamente se lo hubiera desaconsejado: “trató de esclarecer lo sucedido y dijo mucho más de lo que sabían. Dijo con todas las personas que iba, hasta donde llegó… Los otros chicos tenían una actitud diferente y se negaron a declarar”.
Esta situación es especialmente dolorosa para Ortega Cano, que se siente culpable por todo lo que le sucede a su hijo y repite: “Igual no lo he hecho bien. A pesar de todo, es mi hijo”. La abogada de José Fernando ha visto al torero como “un padre preocupado, angustiado y responsable, que quiere que su hijo tenga la mejor defensa jurídica. Aún sabiendo que se ha podido equivocar”. José Fernando está acusado de unos delitos penados con entre 2 y 7 años de cárcel.

José Ortega Cano y José Fernando Ortega Mohedano en un desfile de Gloria Camila en Sevilla

José Ortega Cano, muy cariñoso su hijo José Fernando en una foto retrospectiva cuando padre e hijo asistían a un desfile de moda en Sevilla en el que intervenía Gloria Camila.

 
Apoyándose en la falta de antecedentes, el arraigo y la ausencia de riesgo de fuga de su representado, la letrada está a punto de presentar en las próximas horas la solicitud de libertad para José Fernando Ortega: “Pueden poner medidas alternativas. Puede que se le ponga una fianza pecuniaria o presentaciones ante el juez. La prisión provisional es una medida excepcional que jamás debió ser adoptada en este caso… Lo importante es que se modifique y se adopte una medida menos lesiva”, ha expuesto Esperanza Lozano que estima importante que se tengan en cuenta el lugar y hora en la que se produjeron los hechos: ” Es una pelea mutuamente afectada que la inicia el denunciante y en la que desaparecen unos efectos”, ha explicado la abogada de José Fernando, que ha matizado que el hijo de Ortega Cano no había consumido el día que se deshicieron del vehículo: “José Fernando no reconoce que consumiera estupefacientes el día que se monta en ese coche”.

 De prosperar la solicitud de puesta en libertad de su abogada, el hijo de Ortega Cano podría abandonar la prisión de Sevilla 1 esta misma semana, bien bajo fianza que el torero depositaría en sede judicial o acudiendo periódicamente, cada siete o quince días, a firmar al juzgado.