Isabel Pantoja, atendida por su médico en Cantora

Isabel Pantoja, que fue víctima de un desagradable episodio de zarandeos, gritos y abucheos al salir de la Audiencia Provincial de Málaga, requirió atención médica a causa de su estado de ansiedad y excitación nada más llegar a su finca Cantora, su refugio más seguro para huir durante unos días de la atención de los medios y la presión de los curiosos, y donde le esperaban su hijo Kiko, un reducido grupo de amigos y seguramente su nieto Francisco, que días atrás llegó a la finca con su madre, Jessica Bueno. Tras ser atendida por su médico, Isabel, que aún no se había recobrado de su desmayo, empezó a reponerse y a recobrar la tranquilidad, algo en lo que tuvo mucho que ver el cariño de su hijo Kiko, su mayor apoyo en estos momentos. Horas después, ya más estable, la tonadillera analizó la sentencia con sus abogados, José Angel Galán y Graciela Otondo, quienes habían sufrido junto a su cliente la accidentadísima salida de la Audiencia Provincial de Málaga: «Ha sido horroroso, casi nos matan.Teníamos una sensación tremenda de inseguridad. Había un dispositivo que no ha funcionado. Lo único que queríamos era que Isabel entrara en el coche y marcharnos para estudiar bien la sentencia», ha explicado en Vanitatis el letrado José Galán.

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El abogado, además, se ha mostrado totalmente disconforme con la sentencia judicial: «Claro que no estamos de acuerdo con la sentencia. Nosotros solicitamos la libre absolución, así que vamos a recurrirla, tanto la condena de dos años como la sanción económica».

La opinión general es que, incidentes previsibles aparte, como el que se produjo a la salida de la Audiencia, Isabel y sus abogados tendrían que estar, como mínimo, satisfechos con la sentencia, ya que sin duda ella ha sido la que ha salido mejor parada: la condena penal es de dos años de cárcel, que no cumplirá al carecer de antecedentes, cuando el fiscal solicitaba para ella tres años y medio, y la multa asciende a 1.147.000, mucho menos de los 3,6 millones a los que podría haber sido condenada.

Según el juez, ha quedado «plenamente acreditado el blanqueo de dinero o bienes procedentes de las actividades delictivas de Muñoz», sin que los acusados «hayan dado una sola explicación coherente -menos aún creíble- sobre tales hechos y datos». Además, el juez añade que «la normalidad financiera y contable de las cuentas de Isabel Pantoja se vio notablemente alterada en 2003, tras el inicio de su relación sentimental con Julián Muñoz». Y es que en ese año, Isabel ingresó hasta tres veces más dinero que en los siete años anteriores.

Isabel Pantoja a la salida de la Audiencia de Málaga

 

 

 

 

 

 

 

 

La imagen del calvario que Isabel pasó a su salida de la Audiencia ha dado la vuelta a España y ha indignado a sus seguidores.

Aunque el recurso dejará en suspenso la sentencia, es previsible que Isabel no tenga demasiados problemas para hacer frente a la multa, de hecho, ya avaló con sus bienes una importante cantidad tras ser detenida e imputada. Entre sus bienes figuran una casa en La Moraleja (Madrid), pisos en Fuengirola, plazas de garaje, la finca Cantora y otros terrenos aledaños, La casa de La Pera en Marbella, el superapartamento de Guadalpín…  La paralización de la sentencia y sus propiedades inmobiliarias deberían ser suficientes para recuperar la calma y olvidar el mal trago pasado, lo que hará con el constante cariño y respaldo de su hijo Kiko y de su nieto, el pequeño Francisco, de cinco meses, su mayor alegría en esta agria etapa, que hace unos días llegaba a Cantora con su madre, Jessica Bueno, recientemente separada de Kiko Rivera.

Isabel Pantoja ante el juez

Sus abogados van a recurrir la sentencia, pero lo cierto es que Isabel esbozó una tenue sonrisa de satisfacción al escucharla y saber que no entraría en prisión.