Inés Sastre y su hermana Candela llevan años sin hablarse

Candela, hermana de la modelo Inés Sastre, con quien guarda un notable parecido, reconoce que no se habla con Inés desde hace muchos años y que sabe de ella por las revistas. Afirma que no ha habido discusiones ni rencillas entre ellas. Simplemente, llevan vidas muy distintas y la distancia geográfica ha terminado por distanciarlas totalmente.

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Candela Sastre es abogada y diseñadora de joyas, y tiene 42 años, dos más que su hermana Inés. Emprendedora y polifacética, pues también trabajó como tertuliana política, planea abrir su blog de joyas. Cuando se le pregunta por la relación con su hermana Inés afirma que siguen sin hablarse: «Está igual. Tengo contacto con mi queridísimo sobrino. Con Inés tengo una distancia absoluta desde hace muchos años, no sólo territorial, sino personal».

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Candela Sastre ha retomado su trabajo como diseñadora de joyas. Esta divorciada de Enrique Lñopez con quien tiene dos hijos.

En una entrevista concedida a LOC, Candela explica las razones del distanciamiento: “Una se fue para un lado y yo para otro: Inés se quedó en Francia y yo en España. También tenemos gustos opuestos». Mantienen un contacto indirecto por sus respectivos hijos. Candela adora a Diego, el hijo que Inés tiene con su exmarido Alex Corrias, en tanto que la modelo habla mucho con Enrique y Jara, habidos en el matrimonio de Candela y Enrique López, también roto.

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Esta es una de las últimas y escasas fotos de Inés Sastre y Candela cuando aún estaban unidas.

A pesar de este sorprendente distanciamiento, que incluye también a la nula relación que ambas mantienen con sus padres, Candela cree que el vínculo con su hermana no se romperá totalmente, como explica en la mencionada entrevista: «Es mi hermana pequeña. Si en algún momento hay algún problema gordo, yo estaré ahí y yo acudiría a ella». Candela dice que Inés y ella no coinciden ni en sus gustos geográficos, pues a Inés le encanta vivir en París y veranear en Sotogrande y ella prefiere Londres y las Baleares. En definitiva, no siente la más mínima curiosidad por la vida que lleva Inés: «El otro día compré una revista y vi unas fotos maravillosas de ella. Dije: ¡Qué bien ha salido!. No me sé ni los nombres ni las caras de sus novios».