Haruki Murakami, más entrañable que nunca

Haruki Murakami es el eterno aspirante al premio Nóbel. En los últimos años siempre ha estado en la quiniela de ganadores, pero aún no lo ha logrado. En cualquier caso, este cada vez más conocido escritor japonés se ha convertido en una firma de culto entre unos lectores jóvenes y no tan jóvenes, que se dejan seducir por su evocadora prosa y sus historias, que en muchos casos lindan con lo fantástico, que enganchan desde la primera línea. Ahora te presentamos su nueva novela, ´’Los años de peregrinación del chico sin color’.

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´’Los años de peregrinación del chico sin color’, de Haruki Murakami, autor de otras obras de la narrativa extranjera como ‘1Q84′ o ‘Tokio Blues’, es una entrañable novela sobre la amistad, el amor y la soledad de aquellos que todavía no han encontrado su lugar en el mundo. Haruki Murakami (Kioto, 1949) estudió literatura en la Un iversidad de Waseda y regentó durante varios años un club de jazz.

Argumento: “Cuando Tsukuru Tazaki era adolescente, le gustaba sentarse en las estaciones a ver pasar los trenes. Ahora, con treinta y seis años, es un ingeniero que diseña y construye estaciones de tren, pero en el fondo no ha dejado de ver pasar los trenes. Lleva una vida holgada, tranquila, tal vez demasiado solitaria. Cuando conoce a Sara, algo se remueve en lo más profundo de su ser. Y revive, en particular, un episodio de su juventud: dieciséis años atrás, cuando iba a la universidad, el que había sido su grupo de amigos desde la adolescencia cortó, sin dar explicaciones, toda relación con él. Así empezó la peor época de su vida, hasta el punto de que acarició la idea del suicidio. ¿Ha acabado esa época? ¿Es posible que aquello le marcara más de lo que él cree? Tsukuru decide entonces ir en busca de cada uno de los miembros del grupo para averiguar la verdad. Con la pieza de Liszt titulada Los años de peregrinación como leit-motif, comenzará esa búsqueda, que le llevará a lugares tan dispares como la ciudad de Nagoya o Finlandia, o tan recónditos como algunos sentimientos. Decididamente, a Tsukuru le ha llegado la hora de subirse a un tren”.

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