Harry de Inglaterra, un turista más en el Coliseo romano

En su último día de estancia en Italia, y ya cumplidos los actos conmemorativos de la Batalla de Monte Cassino, motivo central de este viaje de tres días, el príncipe Harry decidió retrasar su regreso a Londres unas horas para disfrutar de Roma como cualquier otro turista.

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Ayer, último día de su estancia en Italia, Harry volvió a trasladarse a la ciudad de Cassino para rendir homenaje a los soldados británicos que cayeron en la cruenta batalla de Monte Cassino. La contienda, de la que se ha celebrado el 70 aniversario, ha pasado a la historia como “La batalla olvidada”, algo que el propio príncipe Harry dijo no comprender dado el brutal número de bajas, más de 50.000 soldados, que se cobró el brutal enfrentamiento: “¿La batalla olvidada? Eso no tiene ningún sentido, porque es precisamente a los hombres que cayeron aquí a quienes debemos en gran parte el avance hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Ellos empujaron a los nazis fuera de Italia y facilitaron el avance de las tropas aliadas”, dijo el príncipe, que vistió uniforme de la Cabellería Real para asistir a este último acto.

Harry de InglaterraTras reconocerle, una turista dirige su cámara hacia Harry, muy atento a las explicaciones de su guía.

Más tarde, ya vestido de civil, con un traje azul marino y corbata de rayas rojas y azules, Harry asistió a una recepción con veteranos de la Segunda Guerra Mundial, a los que escuchó mil y una historias sobre aquellos aciagos tiempos…. demasiado remotos para el joven príncipe inglés, que solo ha podido conocerlos a través de los libros de historia.

Harry de InglaterraLos turistas han descubierto la presencia del príncipe y las cámaras empiezan a disparar. Y es que, como dijo una joven francesa,  “El es otro monumento, y al fin y al cabo, el Coliseo siempre estará aquí”.

Ya por la tarde, y libre de compromisos, el hijo menor del príncipe Carlos de Inglaterra y la recordada Diana de Gales volvió a cambiarse de ropa. Harry cambió el formal traje azul marino por unos cómodos vaqueros y una camisa de cuadros para hacer turismo por la Ciudad Eterna. En el fragor de la ciudad, Harry lograba pasar bastante inadvertido, lo que no sucedió durante su visita al Coliseo.

Como ha resaltado la prensa británica, Harry pagó de su bolsillo su entrada y la de sus acompañantes, así como los servicios de dos expertas guías locales, Barbara Nazaro y Laura Ciglioni, para poder conocer a fondo la historia del que fue el mayor Circo de Roma. Todo transcurría con normalidad, pero el hecho de que el Coliseo no fuera cerrado al público durante la visita, algo a lo que se negó el propio Harry, causó algunos revuelos cuando los demás turistas reconocieron al joven pelirrojo y simpático que caminaba muy cerca de ellos, especialmente un grupo de canadienses que cercó literalmente al príncipe.

Harry de InglaterraHarry, de 29 años, escucha a su guía ajeno a los demás turistas. Ese día, la visita del príncipe fue el plato fuerte de la rutinaria visita al Coliseo.

En algunos momentos, fue tal el número de cámaras que le enfocaban que la situación se tornó chocante. Muchas de las personas que integraban los diferentes grupos de turistas acabaron por pasar del Coliseo y dirigir su objetivo hacia Harry. Y es que, como se escuchó decir a una joven francesa, “El es otro monumento, y al fin y al cabo, el Coliseo siempre estará aquí”.

Sin embargo, la mejor anécdota de la jornada vino del propio Harry. El príncipe, de 29 años y con fama de seductor y noctámbulo, se mostraba fascinado por las explicaciones de la guía sobre gladiadores y leones, recreaciones de batallas navales, carreras… hasta que la interrumpió para preguntarle: “¿Y esto también abre por la noche?”

Harry de InglaterraPoco después de visitar el Coliseo, Harry regresó a Londres. 

Harry de Inglaterra