Guillermo y Kate, segunda luna de miel en Queenstown

Los duques de Cambridge quisieron poner el broche de oro a un día inolvidable con una noche romántica, y privada, en el mejor hotel de Queenstown, un enclave con maravillosas vistas a los lagos y las montañas. A punto de terminar su estancia en Nueva Zelanda, Guillermo y Kate se preparan para volar a Sídney la próxima semana con el pequeño príncipe George.

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Los duques empezaron esta nueva  jornada de la manera más exótica: recibiendo la bienvenida tradicional de los miembros de la tribu Ngai Tahu, el pueblo maorí de la Isla del Sur, a su llegada a Dunedin,  ciudad descrita por los lugareños como “un poco de Escocia “ en el extremo sur de Nueva Zelanda.

Duquesa de CambridgeEn Dinedin, Guillermo y Kate fueron recibidos con la tradicional ceremonia de bienvenida de la tribu maorí Ngai Tahu.

Como viene sucediendo desde el principio de esta triunfal gira por Nueva Zelanda y Australia, Guillermo y Kate fueron acogidos con cariño y auténtico entusiasmo. La duquesa, además había elegido por primera vez en este viaje.un modelo de una diseñadora neozelandesa, aunque con sede en Londres, Emilia Wickstead, creadora fetiche de Kate y una de las preferidas de Samantha Cameron, esposa del primer ministro británico, David Cameron.

La duquesa estaba impresionante con un vestido-abrigo en color turquesa que combinó con un sombrero de Jane Taylor, y por segunda vez en este viaje, el broche de diamantes con forma de hoja de helecho, símbolo nacional de Nueva Zelanda, que la reina recibió como regalo de las mujeres de Auckland en 1954.

Duques de CambridgeLos duques de Cambridge empezaron la jornada asistiendo al servicio religioso del Domingo de Ramos en la catedral de San Pablo.

Su primer acto tuvo como marco la catedral de San Pablo, donde los duque s de Cambridge asistieron al servicio religioso del Domingo de Ramos. Después comenzó la parte más festiva de la jornada, porque Guillermo y Kate, después de competir hace unos días en el mar, esta vez se enfrentaron liderando sendos equipos en un partido de Rippa rugby, una modalidad de no contacto pensada para niños de primaria. Y, como la vida es justa, sin en el mar ganó Kate, esta vez fue el equipo de Guillermo el que se alzó con la victoria.

Duques de CambridgeKate cambió su vestido-abrigo de Emilia Wickstead por prendas más adecuadas para enfrentarse a Guillermo en un partido de Rippa rugby.

Por la tarde, los duques de Cambridge volaron a Queenstown, donde después de participar en una degustación de vinos organizada por la Bodega Amisfield, disfrutaron de una excitante travesía por los rápidos del río Shotover a bordo del Shotover Jet, un tipo de lancha ultraligera. Y, como ya hizo para jugar al rugby, por segunda vez tuvo que cambiar Kate su ropa por prendas deportivas.

Duques de CambridgeYa en Queenstown, y tras un nuevo cambio de ropa, Kate participó con su marido en una degustación de vinos.

Según el periódico  “Daily Mail”, lo verdaderamente excitante vino después, al final de la jornada, cuando Guillermo y Kate, seguros de que el pequeño George se encontraba perfectamente al cuidado de Teresa, en Wellington, decidieron sellar el día con una noche romántica en uno de los más exclusivos hoteles de Queenstown  (6.500 libras, casi 8.000 euros, la noche) con espectaculares vistas a los lagos y las montañas.

Duques de CambridgeRecorrieron tranquilamente los viñedos de la Bodega Amisfield, organizadora de la degustación en honor de los duques de Cambridge.

Duques de CambridgeLos duques no se privaron de nada, ni siquiera de un excitante descenso por los rápidos del río Shotover .

Duques de CambridgeGuillermo y Kate pasaron un día inolvidable, como inolvidable debió ser su noche romántica, en plan segunda luna de miel.