Kate bate a Guillermo en una divertida regata en el puerto de Auckland

Después de brillar en la recepción que Sir Jerry Mateparae, el Gobernador General de Nueva Zelanda, ofreció en honor de los duques de Cambridge en su residencia, al día siguiente Kate cambió su maravilloso vestido de Jenny Packham por un atuendo marinero para viajar con Guillermo a Auckland, donde les esperaba una jornada tan intensa como divertida.  

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Guillermo y Kate empezaron el día visitando en Whenuapai la mayor base de la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda, donde se reunieron con las familias de algunos de los más de mil pilotos que residen allí. El encuentro les dio la oportunidad de conocer el día a día de los militares que residen en la base y, sobre todo, darles las gracias por su servicio.

Después llegó la parte más divertida de la jornada, porque Guillermo y Kate se unieron a los ganadores de la Copa América, los integrantes del Emirates Team New Zealand, para hacer una pequeña travesía por el mar y conocer dos de sus barcos de competición.

Duques de CambridgeAntes de competir contra su marido, Kate ya hacía el signo de la victoria, convencida de que iba a ganarle.

Ya en aguas abiertas, el duque y la duquesa fueron invitados a ponerse cada uno al timón de un barco para disputar una carrera alrededor del puerto de Auckland, todo en medio de un ambiente distendido y festivo, alimentado minuto tras minuto por el buen humor de que hicieron gala Guillermo y Kate.
La duquesa, con un atuendo muy marinero: camiseta de rayas estilo bretón de Me & Em, vaqueros ajustados, chaqueta azul marino de Zara y una favorecedora gorra de béisbol sobre su pelo recogido en una coleta, dijo tener ansias de venganza después de que Guillermo le hubiera dado una soberana paliza cuando compitieron en una carrera de botes dragón en aguas de Canadá en 2011, muy poco después de su boda. Y Guillermo, por su parte, no tuvo inconveniente en alimentar la tensión afirmando que Kate seguramente tendría cierta envidia por su pasado marinero.

Duquesa de CambridgeLa duquesa llevó un atuendo de lo más marinero: camiseta de rayas estilo bretón, vaqueros ajustados y americana de Zara.

La cosa fue a más. Kate pasó del pique a la provocación cuando al abordar su yate se volvió le dio unas palmaditas en la espalda a su marido y le dijo: “¡Cuídate”! “Sí, claro, hasta luego”, le respondió Guillermo.

El duque llevó el NZL 41, que previamente había competido bajo bandera japonesa en la serie de Louis Vuitton, y la duquesa se puso al timón del NZL 68, un antiguo barco de entrenamiento del equipo de Nueva Zelanda.

La sorpresa llegó cuando Kate comenzó a alcanzar velocidad y pasó al yate que llevaba Guillermo, no sin antes saludarle con una sonrisa sobrada y evidentes dosis de chulería, sabiéndose ya vencedora.

Duques de CambridgeDiseñando la estrategia con el patrón del  NZL 68, el barco en el que compitió la duquesa de Cambridge.

Fue uno de los momentos más divertidos y gratificantes del día. Grant Dalton, director general del Emirates Team New Zealand, dijo que excursiones como esta proporcionaban a la pareja un merecido descanso en pleno viaje: “Es una oportunidad para recuperar el aliento. En un viaje oficial siempre hay demasiadas formalidades, actos, visitas, recepciones…  así que no está mal hacer algunas cosas divertidas, como ir a navegar. Es bueno ver que son humanos, que les gusta hacer todas las cosas que a todos nos gusta hacer”.

Duques de CambridgeTodo a punto para el inicio de la carrera.

La vuelta tampoco fue aburrida, porque los duques de Cambridge tuvieron oportunidad de regresar a bordo de un Sealegs, un vehículo anfibio que fue inventado en Nueva Zelanda para regresar a Wellington. Y, como el día anterior, al final de la jornada Guillermo y Kate regresaron a la Casa de Gobierno de Wellington, la residencia del Gobernador General de Nueva Zelanda, donde se hospedan… y donde les esperaba el pequeño príncipe George.

Guillermo y KateEn pleno viaje oficial, esta jornada marinera supuso un alivio y un descanso para Guillermo y Kate.

Guillermo  y KateGuillermo se tomó con deportividad la victoria de su esposa, a la que él había ganado en otra competición similar en Canadá en 2011, poco después de su boda.

Kate Middleton