Gioconda Belli, amor en tiempos mágicos

La escritora nicaragüense publicó en 1990 la novela ‘Sofía de los presagios’, que ahora retoma la editorial Seix Barral. Dos años antes se había consagrado con ‘La mujer habitada’, posiblemente su mayor éxito hasta la fecha. Nos encontramos ante un trabajo que se lee con mucha facilidad y es una perfecta lectura de verano, para llevar a la playa o a la piscina…

Compartir

En ‘La mujer habitada’, Gioconda Belli nos presentaba un relato en el que los elementos mágicos se codeaban con una trama de marcado carácter político y de denuncia. Con una prosa muy ágil y visual, logró seducir a una amplia clientela a ambos lados del Atlántico.

En su siguiente novela, ‘Sofía de los presagios’ la escritora nos presenta a una mujer, la que da título al libro, que tiene que lidiar desde muy niña con sus fantasmas interiores. Hija de un gitano, pierde a sus padres de forma fortuita y siempre ha tenido la sensación de haber sido abandonada. Adoptada por unos lugareños, su biografía está marcada por las supersticiones de una comunidad estrecha de miras, aferrada hasta el atavismo a la fe católica y, en cierta medida, racista. Pese a todo, esta heroína, que podríamos emparentar con ‘Doña Bárbara’ de Rómulo Gallegos, y con ‘El amante de Lady Chaterley’ de D. H. Lawrence, consigue superar todas las barreras de su origen y, permítase el ´spoiler’, salir airosa de las situaciones más extremas.

A la novela, que cabe perfectamente dentro del género del realismo mágico, podríamos resumirla también con el término ‘culebrón’, porque, efectivamente, sería el material ideal para un serial de los que emite habitualmente TVE por las tardes. Sin embargo, Gioconda Belli logra trascender el género con una escritura brillante, colorista y evocadora que consigue enganchar al lector desde la primera línea. 

Sus más de trescientas páginas se leen plácidamente, sin caer nunca en el aburrimiento y, aunque en ocasiones recurre a ciertos tópicos y clichés, tiene la virtud de no tener mayores pretensiones. 

Compartir
Artículo anteriorEnsalada de brotes de espinacas
Artículo siguienteEspaguetis con gulas