Manuel Díaz y Julio Benítez, dos vidas diferentes y un mismo destino

Manuel Díaz y Julio Benítez, dos vidas diferentes y un mismo destino

Repasamos la historia de Manuel Díaz y Julio Benítez, dos hermanos con vidas paralelas.

Vidas paralelas

Hoy dos hermanoas, Manuel Díaz y Julio Benítez han protagonizado un emotivo encuentro. A pesar de tener la misma sangre y la misma profesión, han vivido dos vidas totalmente distintas. 

Mismo destino

Al final el destino ha junto a estos dos hermanos que, a pesar de llevarse 16 años, han demostrado que no solo les une su sangre, sino la descripción que hace el entorno que los rodeas de ambos.

Vida difícil

A Manuel Díaz la vida no se lo ha puesto fácil. Al nacer le fueron impuestos los apellidos de su madre, María Dolores Díaz González, quien aseguraba desde el nacimiento de Manuel que era fruto de su relación con el torero ‘El Cordobés’, algo que se ratificó 48 años después.

Cumpliendo un sueño

Con el tiempo el joven risueño que le daba brillo a los automóviles de los cordobeses pasó a ser novillero, hasta conseguir ir tras las huellas de su padre, y llegar a ser uno de los ‘mataores’  más reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras.

Basado en el esfuerzo

Llegar a este punto le ha costado mucho a Manuel. A lo largo de los años ha aprendido a vivir por su cuenta y a ganarse honradamente la vida. Sus inicios fueron en una gasolinera de Córdoba, su profesión lavacoches, y aunque no pasó hambre, si algunas miserias.

Ante todo, estudios

El joven torero se dedicó a formarse en centros de prestigios y su niñez no estuvo marcada por la desgracia, como le pasó a su hermano Manuel. Fue tras acabar sus estudios se dedicó a torear.

“El cordobés”

Su padre, Manuel Benítez, ha sido uno de sus grandes apoyos durante su trayectoria como torero y es que “El Cordobés” no dudó en estar a su lado en todo momento.

Triunfando

Ahora que los hermanos están a punto de torear juntos, Julio podría tomar como ejemplo a Manuel, que tiene una trayectoria mucho más amplia.

Misma sangre y misma profesión, pero dos vidas totalmente distintas. Manuel Díaz y Julio Benítez, dos hermanos con vidas paralelas. Y es que nada tiene que ver la vida de uno con la de otro.

Por un lado, Manuel Díaz, a quien la vida no se lo ha puesto fácil. Al nacer le fueron impuestos los apellidos de la madre, María Dolores Díaz González, quien aseguraba desde el nacimiento de Manuel que era fruto de su relación con el por entonces famosísimo torero Manuel Benítez “El Cordobés”. Desde que empezó a tener uso de razón, Díaz ha pedido el reconocimiento de Benítez, pero nunca llegaba.

Ha aprendido a vivir por su cuenta y a ganarse honradamente la vida. Sus inicios fueron en una gasolinera de Córdoba, su profesión lavacoches, y aunque no pasó hambre, si algunas miserias. Con el tiempo el joven risueño que le daba brillo a los automóviles de los cordobeses pasó a ser novillero, hasta conseguir ir tras las huellas de su padre, y llegar a ser uno de los ‘mataores’  más reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras.

Por el contrario, la vida de Julio Benítez, nada ha tenido que ver con lo narrado anteriormente. Mucho más fácil y cómoda. Él ha sido el pequeño de cinco hermanos, fruto del matrimonio de más de cuarenta años de Martina Fraysse y Manuel Benítez, y la vida parece que le sonrió. Julio Benítez, casi dieciséis años menor que su hermano Manuel Díaz, tuvo una infancia llena de felicidad. Siempre arropado por su familia, de sus padres y de sus hermanos, y recibiendo el cariño de un entorno familiar ordenado.

Julio Benítez, no tuvo que dejar los estudios para irse a trabajar, y de ese modo tener algo que llevarse a la boca. El joven torero se dedicó a formarse en el colegio, estuvo escolarizado en centros de prestigios y su niñez no estuvo marcada por la desgracia. Tras acabar sus estudios se dedicó a torear, todo su tiempo lo aportó a la profesión a la que su padre ha dedicado toda su vida.

Pero, aunque sus vidas nada han tenido que ver, hoy no solo les une su sangre, sino la descripción que hace el entorno que los rodeas de ambos. Tanto Manuel Díaz como Julio Benítez son dos hombres nobles, generosos y sencillos. Y aunque la vida le haya dado a uno la cal y a otro la arena, parece que a partir de ahora todo hace presagiar que el destino será muy parecido para los hermanos, la felicidad.

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