Una década de la separación de la infanta Elena y Marichalar

Una década de la separación de la infanta Elena y Marichalar

Diez años después de separarse, la infanta Elena y Jaime de Marichalar han rehecho sus vidas en todos los planos menos en uno, el sentimental.

Con fecha de caducidad

Sevilla se vistió de punta en blanco para celebrar la boda de la primogénita de los Reyes de España, la infanta Elena. A pesar de las sonrisas de los jovenes novios, el tiempo demostró que no estraban hechos el uno para el otro. 

Doce años de historia

Fue hace una década cuando la pareja anunciaba el “cese temporal de la convivencia”, una especia de ruptura que dejaba la ventana abierta a una reconciliación que se volvía irrevocable dos años después, cuando firmaban el divorcio. 

Nuevas vidas

A partir de ese momento, cada uno empezó una vida muy diferente a la que compartieron durante 12 años. La hermana del rey Felipe recuperó una soltería que, según quienes la conocen, llevaba mucho tiempo deseando y Jaime decidió hacerse casi invisible. 

Más feliz

Tras separarse de Marichalar, Doña Elena se concentró en su trabajo para la Fundación Mapfre, sus hijos y su gran pasión, los caballos.

Dentro de su entorno

Luis Astolfi, Felipe Zuleta, Fernando Garrido o Alfredo Fernández Durán han sido algunos de los nombres que se han relacionado con la Infanta. Todos ellos con algo en común, comparten aficiónes con ella o pertenecena su entorno más cercano.

Centrado en sus hijos

El que fuera duque de Lugo apostó por enfocar su carrera profesional al mundo de la moda y al lujo. Una vida en la que sus hijos, Froilán y Victoria, han seguido siendo una parte muy importante. 

Con amigas y sin pareja

El ex yerno del rey Juan Carlos ha optado por ser de lo más discreto y su nombre apenas se ha relacionado con algunas mujeres que resultaron ser solo amigas.

Han pasado diez años desde que la infanta Elena y Jaime de Marichalar anunciaban un secreto a voces, su matrimonio no iba viento en popa y decidían cesar temporalmente la convivencia. Una ruptura que, si bien dejaba la ventana abierta a una reconciliación, se volvía irrevocable dos años después, cuando firmaban el divorcio.

A partir de ese momento, cada uno empezó una vida muy diferente a la que compartieron durante 12 años. La hermana del rey Felipe recuperó una soltería que, según quienes la conocen, llevaba mucho tiempo deseando, se mudó al centro de Madrid y se concentró en su trabajo para la Fundación Mapfre, sus hijos y su pasión por los caballos. Por su parte, Jaime de Marichalar se especializó en el mundo del lujo y pasó a convertirse en un personaje asiduo de los eventos sociales, sobre todo los relacionados con el mundo de la moda.

Mientras que en el plano profesional tanto la infanta Elena como Jaime han cosechado éxitos, en el más íntimo, ninguno de los dos ha encontrado a la persona con la que rehacer su vida sentimental. A pesar de ello, los rumores amorosos los han acompañado a ambos. En esta década, a la duquesa de Lugo se la ha relacionado con varios hombres con quienes nunca ha confirmado ni desmentido una relación. Hombres como Luis Astolfi, Felipe Zuleta, Fernando Garrido o Alfredo Fernández Durán que, además, tienen algo en común, todos ellos están relacionados con las actividades favoritas y el entorno más cercano de doña Elena.

Sobre la vida amorosa de Jaime de Marichalar tras el divorcio se conoce aún menos. El ex yerno del rey Juan Carlos ha optado por ser de lo más discreto y su nombre apenas se ha relacionado con dos mujeres: Rosa Mairal o Sonia de Clemente. Dos señoras casadas que han resultado tan solo ser dos buenas amigas con las que comparte sus gustos por el lujo y el mundo de la moda.

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