Cristina e Iñaki, 11 años de infierno. Así ha cambiado su vida

Cristina e Iñaki, 11 años de infierno. Así ha cambiado su vida

¡Qué tiempos tan diferentes a los de antes!

Buenos comienzos

Nada hacía presagiar aquel 4 de octubre de 1997 que la feliz pareja viviría, 20 años después, uno de los peores momentos de sus vidas y es que en ese momento podrían haberlo tenido todo.

Cambio de vida

Cuando el juez Castro anunció la acusación contra el marido de la infanta su vida y la de su familia inició un cambio absoluto. 

Camino truncado

Al principio de su relación lo tenían todo: salud, poder, dinero. Además eran felices y pertenecían a la Familia Real. Un cuento felizq ue se torció cuando se desveló que el yerno sin tacha de los entonces reyes Juan Carlos y Sofía fue imputado por delito fiscal, al igual que su hija.

Sin el apoyo de la familia

Aparte de no figurar en ningún acto oficial de la Casa Real, Cristina ha tenido que ver como su hermano Felipe VI le revocaba el título de duquesa de Palma de Mallorca.

Éxodo

El continuo desprestigio del yerno real y las críticas de la opinión pública y la prensa hicieron que en abril de 2009 abandonaran Barcelona y trasladaran su residencia a Washington. Después probaron suerte en Barcelona de nuevo hasta que, en 2013, encontraron algo de tranquilidad en Suiza.

Sin vacaciones en familia

Muy aficionada a los deportes náuticos, Cristina ha participado en numerosos campeonatos, sobre todo en los veranos que pasaba en Palma de Mallorca. A eso también ha tenido que renunciar ya que el matrimonio no acude desde hace años a veranear a Marivent.

Viajes exprés

Ya no vuelven a casa para abrazar y besar a la familia de Cristina, es Doña Sofía o la Infanta Elena con sus hijos Froilán y Victoria quienes se desplazan para acompañarles en cumpleaños y otras celebraciones. Y, cuando vuelven a España lo hacen en pequeños viajes y sin despertar la atención de nadie.

Lo tenían todo, salud, poder, dinero, unos hijos maravillosos y eran felices, además de pertenecer a la Familia Real. Pero el yerno sin tacha de los entonces reyes Juan Carlos I y Sofía se torció y las investigaciones policiales y judiciales del caso Nóos derivaron en la certeza de varios delitos y el guipuzcoano fue imputado, al igual que su esposa, la Infanta Cristina, también acusada de delito fiscal.

La segunda hija de los actuales Reyes eméritos, que ocupa el sexto lugar en la línea de sucesión al trono, ha representado como Infanta a España en eventos internacionales, ante organismos, presidentes y Gobiernos … y, además, ha obtenido numerosos reconocimientos, galardones, medallas y nombramientos.

Todo eso se acabó, y su vida inició un cambio absoluto, en el momento que el juez Castro anunció la acusación contra su esposo. Aparte de no figurar en ningún acto oficial de la Casa Real, ha tenido que ver como su hermano Felipe VI le revocaba el título de duquesa de Palma de Mallorca.

Muy aficionada a los deportes náuticos, ha participado en numerosos campeonatos, sobre todo en los veranos que pasaba en Palma de Mallorca. A eso también ha tenido que renunciar ya que el matrimonio no acude desde hace años a veranear a Marivent.

El continuo desprestigio del yerno real y las críticas de la opinión pública y la prensa hicieron que en abril de 2009 abandonaran Barcelona y trasladaran su residencia a Washington. Poco a poco el alejamiento se fue haciendo mayor y no pasaron las Navidades en España, fue la entonces Reina Sofía la que se desplazó para ver a su hija y sus nietos.

En septiembre de 2012 los aún duques de Palma regresaron a España y se instalaron en el palacete de Pedralbes, en Barcelona, una vivienda que ha sido la que mayores quebraderos de cabeza les ha dado. Las detracciones contra ellos no cesan, es más, llegan incluso a salpicar a la Casa Real y a finales de 2013 deciden dejar España de nuevo e instalarse en Ginebra, donde la Infanta continúa su trabajo para la Fundación La Caixa.

Desde allí viajan constantemente a Barcelona para ver a su abogado. ¡Que tiempos tan diferentes a los de antes! Ya no vuelven a casa para abrazar y besar a la familia de Cristina, es Doña Sofía o la Infanta Elena con sus hijos Froilán y Victoria quienes se desplazan para acompañarles en cumpleaños y otras celebraciones.

Si han regresado a Madrid en ocasiones ha sido de manera privada, transcendiendo su visita al Rey Juan Carlos I al hospital Quirón San José de Madrid tras su operación de cadera, y a los funerales de Kardam de Bulgaria y del Infante Don Carlos de Borbón Dos Sicilias.

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