Eva González, Carmen Lomana, Carlos Moyá, Nuria Roca y Rossy de Palma se estrenan como diseñadores de Ikea

Bajo el lema Ikea, empieza algo nuevo, la conocida firma sueca ha ideado una original campaña para dar a conocer sus nuevas propuestas: fichar a cinco personajes famosos para que creen y decoren su propio espacio con un presupuesto muy limitado, y demostrar así que el gusto y el estilo no están reñidos con la funcionalidad a bajo coste. Eva González, Carmen Lomana, Carlos Moyá, Nuria Roca y Rossy de Palma aceptaron el reto, que les fue propuesto el pasado mes de mayo, y aunque han contado con la ayuda de Lorenzo Meazza, responsable de interiorismo de Ikea en España, los cinco han superado la prueba con creces. Ayer nos enseñaron su “espacio ideal” en el centro que la conocida cadena tiene en San Sebastián de los Reyes, en Madrid, y presumieron de creatividad, imaginación y buen gusto, tres cualidades imprescindibles para un buen decorador.  De hecho, los espacios por ellos creados, reflejo de su personalidad y sus necesidades, estarán expuestos en todas las tiendas Ikea de España. Un premio a su esfuerzo que a ellos mismos ha sorprendido, ya que todos sin excepción han asegurado que la experiencia ha sido interesante, maravillosa e inolvidable. Nos la relatan en primera persona.

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Carmen Lomana, elegancia y sofisticación

A mí siempre me ha gustado muchísimo la decoración, es más, mis casas siempre las he decorado yo porque creo que cada casa tiene su alma, su espíritu. No es lo mismo una casa en Madrid, que en una isla o en Nueva York.
Mi presupuesto era de 2.000 euros. Quería hacer algo elegante, acogedor, un espacio para mí, para recibir a mis amigos, para leer, y sobre todo para estar rodeada de las cosas que me gustan. No he puesto televisión, porque casi nunca la veo. Me he rodeado de libros, de fotos, me encanta la fotografía, la pintura, el arte contemporáneo, y he querido jugar con el color. Una de las cosas que más contribuye a que una decoración, por muy pequeña que sea, destaque, sea elegante y diferente, es meterle colores muy rompedores.

Y, como me encanta la luz, he querido tener el típico mirador, o galería con cristales, donde pueda tener mis flores. Yo no puedo vivir sin algo de naturaleza alrededor mío, orquídeas fundamentalmente, adoro las orquídeas. Y también para poder desayunaral sol. Quería un espacio para tener mis flores, mis plantas, una mesita para poder escribir, otra pequeña para tomarme un café… Y compartir ese espacio íntimo y acogedor con mis amigos.

Carmen Lomana

Nuria Roca, la familia

Tenía claro que, al tener tres enanos en casa, lo más importante a la hora de diseñar este ambiente era distribuir el espacio para que toda la familia pudiera pasar mucho tiempo junta, y que al mismo tiempo resultara acogedor para disfrutarlo en pareja. La combinación de ambas cosas me parecía fundamental, y sin duda lo hemos conseguido.

A mí me hace mucha ilusión tener una cocina, desde la que puedas controlar y ver lo que hacen los niños, que pudiera estar viendo la tele, que visualmente abarcaras la terraza… Y hemos logrado un espacio que tiene un salón, un comedor, una cocina y una terraza. Todo ello en 42 metros cuadrados, y todo ello con un presupuesto en torno a los 4.000 euros. Ha sido realmente alucinante. El proceso ha sido maravilloso, y muy enriquecedor.

Nuria Roca

Rossy de Palma, equilibrio y armonía

En el caso de un hogar en el que viven adolescentes, como es el mío, las necesidades cambian, por eso el objetivo era lograr el equilibrio y la armonía entre la individualidad y la convivencia de toda la familia. Mi espacio es un salón de estilo moderno que juega al contraste con los colores, y que incluye en cada rincón detalles muy personales. Hemos logrado una atmósfera familiar con un toque teatral.
Desde el principio tuve claro que mi estilo debía impregnar todo el espacio. La combinación y el contraste entre rojo, negro y blanco me vuelve loca, y ese fue el hilo conductor para el diseño de mi ambiente. El reto lo puso el presupuesto. Conté con 2.000 euros para crear este espacio, by Rossy de Palma.

Rossy de Palma

Carlos Moyá, un ambiente masculino

Yo quería alejarme de la frialdad de los hoteles, en los que he pasado mucho tiempo a lo largo de mi vida. Quería algo cómodo, elegante, una estancia para desconectar al llegar a casa, un refugio pensado para huír del estrés diario, desconectar y relajarme viendo un partido de tenis o una peli, escuchar música…

En mi caso era imprescindible una tele grande y un sofá comodísimo, porque para mí es indispensable una buena siesta que te cargue las pilas. También eran necesarias unas estanterías para colocar los trofeos que he conseguido en mi carrera. Pero no ha sido coser y cantar, ni mucho menos, porque mi presupuesto ha sido, ¡atención!, de 700 euros. Pensé que iba a ser imposible, pero tengo que decir que estoy muy orgulloso de lo que hemos conseguido.

Carlos Moyá

Eva González, el romanticismo

Los compromisos profesionales impidieron a Eva mostrarnos su espacio, pero sí nos dijo que había conseguido plenamente el proyecto que se había propuesto y que repetiría, porque «ha sido toda una experiencia, enriquecedora y divertida».

Mi espacio es el dormitorio que toda mujer querría tener, una habitación de ensueño con habitación, vestidor y baño, de estilo romántico y muy femenino, en el que predominan los tonos suaves, como el azul pastel, el blanco, el beis…
Necesitaba contar con un espacio que me transmitiera tranquilidad y sosiego para poder desconectar y relajarme. Los tonos de los textiles han sido la clave para lograrlo. Además, me gusta tener toda la ropa y complementos organizados y a mano, por lo que un vestidor era la solución ideal. Siempre he querido integrar mis zapatos en la decoración de mi dormitorio, y por fin lo he conseguido. Mi presupuesto era de 3.500 euros, y el resultado es espectacular.

Eva González