La reina Fabiola crea una fundación para gestionar su herencia y eludir impuestos

La casa Real belga comienza el año con nueva polémica, aunque esta vez el escándalo no salpica al casi siempre polémico príncipe Laurent, sino a la mismísima reina Fabiola, uno de los miembros más queridos de la familia real. Aunque ha sido ahora cuando la noticia ha trascendido a la opinión pública, Fabiola de Bélgica creó en octubre de 2012 una fundación privada, Fons Pereos, para gestionar su herencia y ayudar a sus familiares directos, siguiendo así el ejemplo del que fuera su esposo durante 33 años, el rey Balduino, quien en 1992, un año antes de morir, creó la Fundación Astrida con el mismo propósito. Desde 1993, Fabiola, de 84 años y con la salud muy deteriorada, ha recibido de las arcas públicas del Estado alrededor de 27 millones de euros, además de la herencia del rey Balduino.  

916
Compartir

Según sus estatutos, la fundación Fons Pereos tiene como objetivo apoyar a los miembros de la familia real, divulgar las obras en recuerdo de Balduino y Fabiola y ayudar a las instituciones católicas del país, aunque lo cierto es que la medida le permitirá a la reina viuda esquivar el 70% de los impuestos con que la Hacienda belga grava a las herencias cuando no existen herederos directos. La jugada no ha gustado a los belgas, que también denuncian que Fabiola, quien tras sufrir cinco abortos no pudo tener descendencia, ha creado esta fundación privada con dinero público.
Según el periódico La Libre Belgique, el Palacio Real belga ha evitado pronunciarse sobre la fundación al tratarse de un asunto “privado” que afecta a “la gestión de bienes privados”, aunque varias autoridades políticas, entre ellas Charles Michel, presidente del partido liberal francófono (MR), han hecho notar su profundo malestar por lo que consideran una especie de «evasión del dinero público al extranjero».

Reina Fabiola de Bélgica

Su último acto oficial fue la boda de Guillermo de Luxemburgo y Stephanie de Lannoy, el pasado 20 de octubre.

 

Compartir
Artículo anteriorManuel Mota dejó escritas tres cartas antes de suicidarse
Artículo siguienteCaldo de grelos