Entrevista exclusiva a Jorge Javier Vázquez: “¿Mis planes para este verano? ¡No hacer nada!”

El presentador estrella de Tele 5, que acaba de cumplir 43 años el pasado día 25 de julio, nos desvela sus planes de verano. Jorge Javier Vázquez está, además, volcado en su sueño: el Laboratorio de la Voz, la academia de música y canto que ha montado en Madrid y donde él mismo recibe clase. Allí nos da esta entrevista en la que nos cuenta sus secretos.

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Es una de las grandes estrellas de Tele 5 y ya está ya de de vacaciones. El pasado 25 de julio cumplió 43 años y, por primera vez, el presentador de Sálvame, Sálvame De Luxe y Hay una cosa que te quiero decir deja de trabajar en julio. Durante estos primeros días el descanso de Jorge Javier Vázquez ha sido relativo, pues ha estado volcado en el Laboratorio de la Voz, la escuela de canto e interpretación que abrió en octubre pasado, por lo que acaba de terminar su primer curso lectivo.

Allí charlamos con él en esta sincera y larga entrevista en la que nos habla se sus proyectos con esta escuela, de sus planes para el verano, del ÉXITO DE SU DEBUT como escritor con su novela LA VIDA IBA EN SERIO, o de su labor al frente de algunos de los programas de más éxito de Tele 5 como el controvertido Sálvame.

 

 

Has dicho recientemente varias veces que tienes miedo a quedarte sin trabajo. ¿Hay algo que haga pensar que esto va a ocurrir?
No, la verdad. Es que como en televisión todo es tan impredecible, uno siempre tiene que tener claro que todo se puede acabar en cualquier momento. Y empezar un nuevo proyecto es tan complicado, y nunca sabes lo que puede pasar… Lo que significa estrenar un programa… Es una cosa que me preocupa, pero como a todo el mundo, que todo se contagia… Y ese miedo a perder el trabajo es el miedo de todos los españoles.

Estás de vacaciones desde el mes de julio, ya eres uno de los grandes de la tele, que paran todo el verano…
Es la primera vez que he parado en julio. ¡Es verdad! No lo había visto así. Nunca me había cogido dos meses. ¡Me siento un gran caballero de la comunicación! Ya tengo esa sensación en la que digo: “Qué bien; ¡he llegado!”. Creo que llegar es eso: parar en julio y volver en septiembre. ¡Eso es llegar, lo demás son tonterías!, jajaja. ¿Lo has visto?: ¡he llegado!

¿Qué planes tienes?
Nada. Leer, estar tranquilo, pasear, quedar con amigos entre semana, que hace ochocientos mil años que no quedo con nadie entre semana, hacer lo que estamos haciendo ahora, tomar un café, charlar. Vamos, cosas muy normales… Igual en agosto nos dará el punto y nos iremos Paco y yo por ahí, pero por ahora no hemos decidido nada.

¿Te descuidas en vacaciones?
No –estalla en una carcajada– ¿Por qué lo dices? ¿Por qué me ves con el pincho de tortilla al que acabo de meter mano? Pues no, al contrario. Hago más deporte e, incluso, en vacaciones pierdo peso, porque como vivo más tranquilo, duermo más relajado… También cuido más la alimentación. ¡A mí es que el estrés me hincha! Es que tengo a mi madre en casa y ella dice que el estrés hincha… ¡Yo soy mucho de esas frases!

¿No estás un poco obsesionado por el físico?
Hombre, es que –vuelve a reír fuertemente– estoy en ese punto de los años en los que creo que si me lo juego todo ahora, puedo estar mejor que nunca, porque ya luego va a venir la cuestita abajo… Esa sensación de que tengo que esforzarme porque dentro de poco vendrá el tío Paco con las rebajas. Me gusta cuidarme, y ahora me veo bien. He adelgazado seis kilos y me estoy poniendo ropa que no me podía poner. ¡Tengo dos pantalones con las etiquetas puestas! Ya me los puedo empezar a poner. No me gusta nada ir de compras: un día fui, me gustaron y me compré de tres colores. Y me gasté un dineral…

Y antes muerto que regalarlos ¿no?
No, no, no… Yo miro mucho el dinero, que vengo de familia humilde. Y de repente estaba engordando y no me cabían los pantalones, ¡y me daba una tristeza! –ríe abiertamente mientras bebe su Coca Cola Light– ¡Yo creo que me daba más tristeza no ponerme esos pantalones que bajar un punto de audiencia!

Jorge-Javier-Vázquez en el Laborario de la Voz

Jorge en una de las salas del Laboratorio de la Voz en el sillón de Sálvame de Luxe, pues estos días han impartido allí un Taller de Presentadores, por lo que llevaron el sillón del programa.

 

Hablemos de la escuela de música que has montado, el Laboratorio de la Voz. ¿Por qué este proyecto?
Siempre he querido ser actor y cantante. Cuando vivía en Badalona y estudiaba BUP y COU nunca tuve la valentía de coger la maleta y plantarme en Madrid y estudiar interpretación, que era lo que verdaderamente me gustaba. Era mi asignatura pendiente. Fue por falta de valentía y también por timidez: era incapaz de lanzarme. Una mezcla de las dos cosas. Con los años, para mi profesión, me he preocupado de tomar clases para educar la voz. Y me costaba encontrar profesoras que valieran la pena. Supongo que lo de montar esta escuela es hacer el sitio en el que a mí me hubiera gustado estudiar. Ahora recibo clases de voz y también estoy haciendo un taller de interpretación. ¡Por primera vez, a los 43 años, tengo el valor de hacer interpretación!

E inviertes en ella mucho dinero…
Pues sí, y es una inversión arriesgada en esta época, en un local que está en pleno Madrid de los Austrias que antes estaba completamente vacío y ha costado mucho rehabilitar. Pero también lo hice porque creo que a las personas que nos va bien económicamente ahora tenemos que intentar hacer cosas que puedan ayudar algo. Desde luego no lo hago para montarme en el dólar, pero me gusta poder ayudar a la gente a que pueda ir a un sitio a formarse. Además hay profesores muy buenos, yo por ejemplo estoy dando clase con Alicia Araque, que es una de las mejores de este país. Luego está Ángel Ruiz que es uno de los coach más importantes que hay, y un maravilloso actor. Además, este año hemos llegado a un convenio con la Facultad de Comunicación de la Universidad Camilo José Cela, por el que nuestros cursos sumarán créditos para sus alumnos. Y eso es muy importante para nosotros. Son todos profesores titulados y las clases son eminentemente prácticas. Me gusta meterme en todo eso. Estoy feliz. Estos meses hemos hecho un Taller de Presentadores conjuntamente con la productora La Fábrica de la Tele. Ha estado a tope todo el mes de julio y debido al éxito, posiblemente lo repetiremos en octubre porque se ha quedado gente fuera, pues no queríamos más de veinte alumnos.

¿Algún día crees que cantarás en público sobre un escenario?
Pues mira, desde luego en Los Miserables, no. Pero yo ya puedo empezar a hacer mis pinitos de canciones a medida… Sé perfectamente lo que puedo hacer y lo que no. Y protagonizar Los Miserables, como te digo, pues no. Pero no te creas, que ya puedo hacer alguna que otra cosa –dice retando y orgulloso–. Una profesora que tuve me dijo que si hubiera empezado antes a dar clase, me hubiera podido dedicar a esto profesionalmente. Y eso es la rabia que me da. Cuando vivía en Badalona, nadie de mi entorno daba clases de canto, la educación musical yo creo que no existía. Y con el paso de los años, este país también ha ido evolucionando en eso… A mí me gusta que la gente pueda tener un sitio al que dirigirse. Me atraía de siempre mucho todo ese mundo.

Jorge-Javier-Vázquez con su premio Ondas en la puerta de el Laboratorio de la Voz

El periodista con el prestigioso Premio Ondas que recibió en 2009 en el Liceo de Barcelona y que tiene en su escuela de música.

 

Recientemente has sido de nuevo atacado por una parte de intelectuales, supuestamente progresistas que, además, comparten una línea ideológica que es la que tú defiendes públicamente, que cuestionan que personas como tú escriban libros y que sean éxitos… ¿Qué opinas de ello? 
No lo sé –largo silencio– Supongo que el deber de los intelectuales es opinar sobre este tipo de asuntos, pero es que a mí no me queda tiempo para pensar… Con lo cual, no debo ser un intelectual. Soy una persona eminentemente práctica.

¿Estás contento con el resultado de La vida iba en serio?
Estoy encantado con el libro y sobre todo por mi familia porque, pese a la dureza de algunos capítulos, no se ha escandalizado nadie de nada. Lo único que MI MADRE me ha dicho que por qué no lo hablé con ella. Bueno, pues porque en aquella época no se hablaba…

Has dicho que el próximo libro con calma ¿no?
Con muuuuuuucha calma. Tengo ideas, pero ahora quiero descansar. Me acuerdo que el año pasado, por estas fechas, estaba corrigiendo galeradas y retocando los últimos capítulos. Me pasé todo el verano corrigiendo. Lo que pasa es que se me olvidan las cosas, como el verano de curro que tuve, que no pude desconectar del todo. Ahora prefiero descansar y tomármelo con calma.

¿No te dio pudor, no el desnudarte de esa manera en el libro, sino que alguien pudiera reprocharte hacer una biografía novelada?, ¿que alguien pudiera decir qué importante se cree este que está escribiendo sobre sí mismo?
No. Es que no lo he hecho por sentirme importante. No tiene nada que ver con eso, sino es que para mí era lo más sencillo. Fue por comodidad: me ofrecieron escribir un libro, me puse a ello, y me resultaba mucho más fácil escribir sobre algo que había vivido que hacer una novela que no tuviera nada que ver conmigo. No tengo el suficiente armazón intelectual para ello. Eso es complicadísimo. No es una cuestión de soberbia, sino de humildad.

Entonces, ¿no habrá una novela de ficción pura?
No sé si sabría hacerla. Yo no soy escritor. Necesito agarrarme a algo que conozca muy bien y escribir sobre ello.

Has crecido profesionalmente en un género controvertido. Sin embargo has logrado en cierta manera que tu imagen no salga muy manchada. ¿Cómo lo has hecho?
Bueno… Creo que tengo muchísima suerte. Me considero un privilegiado con lo que he conseguido profesionalmente. Si todo esto se acabara aquí, me puedo dar más que por satisfecho. Y lo digo de verdad: esto es muchísimo más de lo que podía pensar. Todo lo que venga, si viene algo, son añadidos. Bienvenidos sean. No tengo en absoluto la sensación de que todavía me queda mucho por dar, o que el público que no me valora… Me siento muy valorado, muy querido y satisfecho con lo que he hecho.

¿Qué respondes a aquellos que dices que tienes cadáveres en el armario?
Pues probablemente tendré alguno, pero no soy consciente de ello. Esto siempre lo hablo con amigos, depende a quien le preguntes de mí, o te hablará muy bien, o te dirá horrores. Pero eso le pasa a todo el mundo, depende de la experiencia que haya vivido contigo. Pero tengo muy claro, y eso lo firmo ante notario si hace falta, que jamás he tenido ningún problema con la gente con la que he trabajado. Jamás. Y nadie podrá decir en ningún momento que los he tratado bien en el trabajo. Tengo la conciencia muy tranquila.

¿Te da miedo que algún día Sálvame se te vaya de las manos?
No, porque Sálvame no soy solo yo. Hay un equipo de muchísimas personas que están continuamente velando por todo eso.

¿Cuáles son los límites?
¡Detesto esa expresión! –dice seriamente antes de volver a estallar en una carcajada– ¿Dónde está el límite?, dicho con un tono de voz indignado. ¡Me parece una frase tan espantosa! El límite no existe, hombre. ¿Hay límite para el amor? A mí no me gustan los límites.

¿Para nada?
No, no, no, no… Una vez que vivimos, pues hay que vivir al límite. Y vivir situaciones, ilimitadas…

¿Hay mucha doble moral? ¿Gente que te cuanta cosas para que las utilices, pero que luego te piden que no les nombres…
Muchísima. Nos llaman para darnos información, pero luego: «por favor, no digas que te lo he dicho yo…»

Jorge-Javier-Vázquez en su escuela de canto el Laboratorio de la Voz

Jorge Javier en otra de las salas de la escuela, donde en septiembre empieza un nuevo curso, avalado por la Universidad Camilo José Cela de Madrid.

 

Muchas personas dicen que en la tele tú eres muy de pinchar a los colaboradores, a la gente, pero que, sin embargo, no consientes que nadie te responda ni te pinche a ti, que no dejas tocar un tema que te moleste…
Es que utilizo todos los mecanismos que tengo a mi alcance para protegerme… ¡Y probablemente esas personas que dicen eso tengan razón! –estalla en nueva carcajada–. Pero es que ya mi padre me llamaba el pequeño dictador, imagínate, con ese mote…

¿Te ha cambiado la fama en algo?
En que tienes que llevar una vida en la que buscas fundamentalmente protegerte. Desde que llegué a Madrid siempre he vivido en el centro, ahora no puedo. Para mí era muy complicado y me tuve que ir. Mi día a día, cualquier actividad, ir a por el pan, a tomar un café o a Méndez [su librería preferida, en plena Calle Mayor en Madrid] se convertía en una gincana. Al final, dejas de hacerlo. No puedes hacer de tu vida cotidiana una prolongación de tu trabajo.

Otra pregunta que, seguro, vas a detestar: ¿Te arrepientes de algo?
¡Del pincho de tortilla que me acabo de comer! –dice soltando la mayor carcajada de toda la entrevista– Ahora voy a estar dando vueltas a ese pincho, y mira que me lo advertiste. Ya estoy pensando en la elíptica, ¡voy a tener que hacer media hora más de lo habitual!