Enrique Vila-Matas, el escritor en su laberinto

El escritor catalán Enrique Vila-Matas cuenta con una legión de exigentes lectores repartidos por el mundo (su obra se ha traducido a 32 idiomas) y ahora vuelve con ‘Kassel no invita a la lógica’, lo que él ha definido como “reportaje novelado o un ensayo novelado o una novela, pero no una autoficción, porque eso está desfasado y ya no lo hago”. Ganador de prestigiosos galardones como el Rómulo Gallegos por ‘El viaje vertical’ y el Premio Nacional de la Crítica por ‘El mal de Montano’, es una de las voces literarias más aclamadas internacionalmente en la actualidad.

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Para los no iniciados en el universo de Enrique Vila-Matas debemos avisarles que no van a encontrarse con una narración plagada de acontecimientos ni trepidante, la trama no avanza a grandes zancadas y el protagonista no realiza hazañas a lo Indiana Jones. ‘Kassel no invita a la lógica’ es un libro para leer en un contexto relajado, requiere concentración y les encantará a los paladares exquisitos. A aquellos lectores que saben disfrutar de un buen paisaje en medio del camino, a los que les embelesen los distintos matices de o un cuadro o a los que saben distinguir entre un vino de mesa y un gran reserva les encantará. A los demás les puede dejar perplejos. O quién sabe…

Este nuevo trabajo de Vila-Matas parte de una experiencia real, su presencia en la feria de arte contemporánea Documenta, celebrada en la ciudad alemana de Kassel, donde fue invitado a participar para convertir su presencia en una obra de arte, en una ‘instalación’. El escritor aceptó la propuesta de los organizadores, que consistía sentarse a escribir en un restaurante chino de las afueras y observar así las reacciones de los comensales y de los que pasaran por el establecimiento, devenidos de esta forma en actores de una experiencia artística.

Desde la primera página, Enrique Vila-Matas nos adentra en esa experiencia y, como en una matrioska, cada pequeño acontecimiento lleva dentro una reflexión y esa reflexión una anécdota literaria, que a su vez desencadena un pequeño acontecimiento. Va tejiendo párrafo a párrafo una tela de araña para crear una atmósfera hipnótica y en ocasiones opresiva que podría haber salido de la mente de Franz Kafka, uno de los escritores que desfilan por las páginas de este libro que, sin duda, no te dejará indiferente.

No está exento este ‘reportaje-novelado’ de sentido del humor y de reflexiones muy útiles sobre la importancia del arte como elemento transformador en un momento de crisis global como el actual, así como continuas referencias a obras que han influido o marcado al escritor que, como en un puñado de cerezas, se entremezclan para crear un tapiz muy tupido del que hay que distanciarse para disfrutar de todo el conjunto. Si te gusta la literatura con mayúsculas, este libro es un ‘must’.

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