Emma García: “Digo lo que pienso sin tacto y sin filtro”

Emma García: “Digo lo que pienso sin tacto y sin filtro”

Es una de las caras más queridas de la tele. Desde hace algo más de nueve años presenta con éxito Mujeres y Hombres y viceversa. Pocos imaginan que, tras la dulce sonrisa de Emma García, se esconde una reportera de guerra, una entregadísima madre y alguien que toca la batería para eliminar el estrés.

Gracias por aceptar este café, ¿eres muy cafetera o te tira más el txakolí?
Para el día a día soy de cafés y para los fines de semana, de txacolí para la cena y con los amigos, como buena vasca.

¿Echas de menos tu tierra?
En el día a día, no me da tiempo. Pero es verdad que cuando llevas muchos años fuera y tienes a tu gente y tu tierra lejos, te apetece ir. Cada vez tengo menos tiempo pero cuando voy recargo las pilas y vuelvo feliz con la energía que me dan mi entorno y los míos.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia en Guipúzcoa?
Siempre he sido muy activa y aventurera. Tenía claro que quería ser periodista desde pequeña. Lo que me gusta es que sigo con la misma ilusión, las mismas ganas de trabajar y con la sensación de que aún me queda mucho por aprender. A mis padres les dije que quería ser reportera de guerra. Me fui un par der veces a la guerra cuando estudiaba y tuvieron claro que yo iba a hacer lo que me diese la gana.

¿Y cómo llevan ellos ahora, años después, que su hija triunfe en televisión?
Están contentos de que yo esté feliz. El tema de la tele lo viven con mucha discreción. Me han contado anécdotas como la de que una vez estado en un sitio con la tele encendida y yo aparecer, alguien empezó a comentar cosas sobre mí, menos mal que fueron buenas, porque mis pobres padres no sabían dónde meterse.

Das la impresión de ser una mujer muy familiar.
Para mí es la base. Tengo un hermano dos años mayor que yo y es abogado y una hermana ocho años menos que es educadora infantil. He tenido una infancia muy feliz, llena de cariño y mucha independencia. Mis padres siempre nos han protegido pero nunca nos han marcado lo que teníamos que hacer. Eso es lo que nos ha dado una buena base, unos buenos valores. Procuro pasar el máximo de tiempo que puedo en familia. Este verano, por ejemplo, hemos cogido una casa todos.

¿Echas de menos a alguien de esa familia tan unida?
Sí. Me acuerdo todos los días de mis abuelos. Con mi abuelita tenía una conexión muy especial. No se perdía una, siempre era muy directa conmigo. Al levantarme cada día, la recuerdo. Murió hace dos años y, allá donde esté, seguimos teniendo esa conexión.

Antes de tu llegada a Tele 5 tenías mucho recorrido, ¿cómo fueron aquellos años y en qué momento surgió la oportunidad de dar el salto a una cadena nacional
Terminé la carrera y me fui dos veces a la guerra de Bosnia e hice también prácticas en una agencia de noticias. Al terminar, empecé a trabajar en un periódico en Navarra, donde abrieron una televisión e hice el casting. Allí, hice de todo. Mandé muchos currículos y terminé en Tele 5 como reportera en un programa. Duró muy poquito y pude trabajar a los pocos días en Cinemanía como presentadora y guionista. Fue cuando me llamaron de ETB, la televisión vasca. Más tarde, volvi a Tele 5.

Tienes varios premios TP como Mejor Presentadora, ¿cuál es tu secreto para llevar tantos años en la televisión y triunfando?
Secretos no hay porque son los jefes y el público los que deciden. Para mí la televisión es mi pasión. Las ganas y la naturalidad yo creo que son lo fundamental.

Solamente te falta por hacer Informativos en televisión, donde has hecho de todo, ¿tienes alguna ilusión profesional?
Me encantan los magazines que engloban todos los géneros. Echo de menos los programas en directo. Tengo muy buenos recuerdos de A tu lado donde estuvimos cinco años y medio. Nunca volvería a hacer El juego de tu vida porque ya aprendí todo lo que tenía que aprender allí, con sólo mirarles, ya sabía quién estaba mintiendo

Algo más de 9 años ya conduciendo Mujeres y Hombres y viceversa, ¿qué supone para ti este programa?
No parece tanto hasta que veo imágenes de los inicios. Tengo la sensación de que la vida va muy rápido. Estamos muy felices. Como todos los programas que llevan tantos años, hemos tenidos nuestros altibajos pero me encanta llegar aquí y ver a todo el equipo y a esos veinteaños con las hormonas revueltas.

¿En tu vida también te toca mediar en las relaciones sentimentales de los demás, te piden consejo?
No, no, no. Bastante tengo con lo mío. La gente que me pide opinión sabe que soy muy sincera. Digo lo que pienso sin tacto y sin filtro. En el tema del amor, creo que cada uno tiene que hacer lo que sienta porque cada uno somos un mundo.

¿Tú te bastas sola o también recurres al consejo de otros en temas del amor?
Tampoco, que luego te lían mucho la cabeza. Hay que dejarse llevar por lo que uno siente y por la mirada de quien tienes enfrente

En tu caso tienes a Aitor, tu marido, ¿qué te aporta él?
Comparándome con lo que veo en mi programa, tengo una vida muy estable. Quién lo conozca se da cuenta de por qué fue Aitor mi elegido. Con el tiempo, hemos ido pasando una serie de cosas juntos, muchos cambios de trabajo, sin presionarnos jamás el uno al otro, cada cual tiene su espacio… Cuando una persona te hace sentir bien y no te desgasta, sino todo lo contrario, que sólo suma en tu vida, tú lo notas y te das cuenta. No puedo pedir más. ¡Ojalá me dure toda la vida!

¿Cómo eres en sus ratos libres, en qué te gusta ocupar el tiempo?
Me gusta estar con mi hija. Me gusta el deporte, que a los 44 años hay que hacerlo. También me encanta leer, la montaña y estoy aprendiendo a tocar la batería. Sé que no tengo ninguna pinta de tocar la batería, de hecho el primer día me dijeron que dónde iba con mis tacones, pero mi hija se apuntó a canto y yo pensé pues en esa media horita podría hacer algo, y así empecé. Me ayuda muchísimo a descargar. Ya me ha advertido mi hija que no se me vaya a ocurrir dar un concierto en la escuela.

¿Eres una madre muy protectora? ¿Tomas el ejemplo que te dieron tus padres?
Seguro que ella te diría que soy muy pesada. Conmigo han sido muy protectores pero sin agobiarme. A mí me gusta estar encima de mi hija aunque también intento dejarle su espacio. Pero ella es mi prioridad. La mía y la de mi marido.

¿Cómo es Uxue, ha superado el corte que le daba de pequeña tu popularidad?
¡Otra más! Me dice: «por favor, no vengas a buscarme que me va a mirar todo el mundo y me van a preguntar». Y yo la respeto. A los dos o tres días, ye me dice que puedo ir a buscarla. Ella necesita su tiempo para adaptarse y luego se relaja. Tenemos un carácter muy parecido.

Si tu hija quisiera dedicarse a la tele, ¿la apoyarías o prefieres que cambie de idea?
Me dejaría loca. Tanto renegar de su madre y ahora ella (risas) Que haga lo que quiera. De repente quiere ser granjera, escritora o gimnasta. Que lo que haga, lo haga bien y que lo disfrute.

¿Y si te dijera que quiere ser tronista o pretendienta?
¿Tronista?, pues mira, eso no. Le diría que no puede ser. Quiso ir a La Voz y también le dije que no podía ser

Cuando te han pillado en la playa, ha sorprendido tu cuerpazo, ¿te cuidas mucho?
Es que llevo mucho tiempo. Lo que pasa es que nunca he ido muy ceñida o enseñando. De repente me han visto las piernas y se sorprenden. Soy muy rebelde y si antes me decían que enseñara piernas, no lo hacía pero ahora me da la gana enseñarlas. Entreno dos ó tres días a la semana con un entrenador y me gusta mucho andar y correr.

¿Cómo te ves en 10 años?
Espero que como ahora. ¡Ojalá pueda mantener la iusión! Estoy preparada para lo que tenga quie venir porque estoy en un momento de mucha paz interior con la seguridad que dan los años, además de las arrugas, y que te permiten saber sobre todo dónde no quieres ir.

Hemos terminado este café y han quedado unos posos. Si alguien pudiera leer tu futuro en ellos, ¿qué te gustaría preguntarle?
Una vez, cuando estaba haciendo un reportaje, me hicieron una carta astral y me acertaron cosas como que me iba a quedar embarazada a los 33 años. Me fascinó que acertara cosas de mi pasado pero ya que adivinara cosas de mi futuro me ha bastado de por vida como experiencia. Por eso no quiero saber mi futuro, no leo el horóscopo ni he ido nunca a que me echen las cartas porque tengo miedo a que alguien o algo en mi vida me pueda desequilibrar o me pueda hacer ver lo que no es la realidad.