Cómo tratar pecas y manchas

Cómo tratar pecas y manchas

Pecas y manchas aunque primas hermanas merecen un apartado diferenciador y ahora más que nunca es bueno conocerlas a fondo para poder cuidar nuestra piel.No todas son iguales ni debemos tratarlas con los mismos tratamientos ni cosméticos

 

Pecas y manchas no son lo mismo

¿Qué son las pecas?

Es importante distinguir desde el principio. Las pecas aparecen durante la infancia, a edad temprana. Y es común en casos de cutis pálido, ojos claros, y personas rubias o pelirrojas. Influye la genética pero no solo ya que los rayos UV acentúan su color. Los niños nacen sin pecas y solo surgen con la exposición solar. Para evitar que se oscurezcan hay que insistir en la protección solar.

Pecas y manchas no son lo mismo

Cuando surgen supuestas “pecas” con la edad, en realidad no son pecas si no manchas. Por eso no es cierto que las pecas se conviertan en manchas. Solo la exposición solar las acentúa. Es muy importante por ello distinguir entre pecas y manchas. Hay patologías que pigmentan porque aumentan los melanocitos, las células que producen la melanina. Las manchas solares de hecho que se producen por la exposición reiterada al sol activan los melanocitos. En el caso de las pecas solo se oscurecen porque genéticamente hay una distribución heterogénea de pigmento. Se distingue fácilmente porque las pecas son múltiples, muy pequeñas, y de color café con leche. Solo con el sol oscurecen. Luego se aclaran y disminuyen incluso. Sin embargo las manchas solares permanece igual durante todo el año.

Debemos tratar pecas y manchas a diario con mimo y protegerlas especialmente en verano

¿Por qué creemos que las pecas se convierten en manchas?

Porque las personas con pecas tienen tendencia a pigmentar. Y por eso esas primeras manchas al principio parecen una peca pero con el tiempo se juntan y se convierten en mancha de mayor tamaño. Para evitar que esas manchas se produzcan en una piel pecosa hay que utilizar siempre el factor de protección adecuado. Pecas y manchas no son lo mismo y por eso debemos diferenciarlas desde el principio.

Nos ponemos más científicos para entenderlo mejor

Partimos de que las pecas son pequeñas manchas de color marrón causadas por el sol, en realidad es una acumulación anormal de pigmento en un punto de la dermis. En la superficie de la piel, tenemos células productoras de pigmentación que se llaman melanocitos. Estas células producen pigmentos de melanina con los que alimentan los queratinocitos, las células de la dermis que forman la barrera exterior de nuestra piel.

Nuestra piel merece cuidados especiales todo el año y personalizados

Barrera protectora

Es esta barrera la que nos protege de agentes del exterior como las bacterias, el polvo y sobre todo el sol. Los melanocitos nos previenen de ser dañados por los rayos solares, UV A y UV B; pero cuando la radiación actúa durante un tiempo prolongado a las células, nuestro cuerpo produce las pecas, acumulando sobre la piel el pigmento de melanina. Sin embargo, en algunas personas, la melanina se produce en pequeños grupos, y éstos se oscurecen cuando se exponen a la luz solar, dando como resultado una piel con pecas. Si se toma además el sol en exceso se corre el riesgo de que aumente el número de pecas y se convierta en manchas acentuando su tamaño y su color.

Cosas de las pecas que nunca nos contaron

  1. Cuando se trata de un factor hereditario la tendencia a desarrollar pecas en la piel es en este caso genética y más común en personas de piel clara y pelo rubio o pelirrojo.
  2. Un bebé nunca tiene pecas porque no se hacen visibles hasta que no hay exposición determinada al sol y es en ese momento cuando se hacen visibles. No quiere decir que ser pecoso signifique producir más melanina que el resto sino que se deposita de forma desigual.
  3. Aunque no hay confirmaciones rotundas, de lo investigado hasta el momento se sabe que el hecho de que unas personas tengan pecas y otras no quizás se deba a un gen llamado MC1R que le ordena a ciertas células producir una proteína que interviene en la producción de melanina.
  4. Cuando algunas pecas parece que desaparecen en invierno es porque en esta época no tomamos el sol y pueden llegar a aclararse hasta el punto que parece que han desaparecido.
  5. Si se toma además el sol en exceso se corre el riesgo de que aumente el número de pecas y se convierta en manchas acentuando su tamaño y su color.

Nos queda claro que pecas y manchas no son lo mismo, y de hecho los tratamientos en cabina para sus cuidados son también diferentes. Pronto os contaremos más cosas de un tema que en verano da mucho de sí, pero no debemos olvidar que en el caso de las manchas es precisamente a partir de septiembre cuando podemos tratarlas y no durante los meses de exposición solar.

 

 

 

 

 

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