Echan a José Fernando de la terapia por no cumplir las normas

En el centro sevillano donde intenta superar sus adicciones el hijo de Ortega Cano se ha expulsado a José Fernando de la terapia por saltarse las normas, una semana después del ingreso del torero en la prisión de Zuera. Cuando se despidió de su hijo mayor, José Fernando, antes de entrar en la cárcel, Ortega Cano le pidió al joven que siguiese la terapia y las indicaciones de su tutor, Pepe el Marismeño, encomendándole que hiciera ese esfuerzo por él.

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José Fernando Ortega solo ha permanecido veinte días sometido a tratamiento sin problemas en el centro terapeútico regentado por Pepe el marismeño, antes de volver al centro de la polémica que le acompaña desde los dos últimos años por diversos motivos.

JOSE FERNANDO ORTEGA JUNTO A GLORIA CAMILA ORTEGA Y PEPE GOMEZ " EL MARISMEÑO " SALIENDO DE LA CARCEL DE SEVILLA 14/03/2014

Desde que José Fernando salió de la cárcel el pasado 14 de marzo, Pepe el Marismeño se ha convertido en su cuidador y el encargado de diseñar una terapia que le ayude a superar sus adicciones.

Además de vivir en un piso tutelado que posee el centro médico, José Fernando tiene que seguir terapia en el Instituto Galeno de la capital hispalense, donde el hijo de Ortega tiene programadas la jornada. La rutina empieza a las 8 de la mañana. Después del desayuno tiene dos horas de deporte, trabajos continuos y actividades tuteladas. Después de la comida va a la clínica donde es tratado por un psiquiatra para aplicarle una terapia conductual. Tras la terapia puede salir a tomar algo en grupo, siempre de forma tutelada. Recordemos que el hijo de Ortega Cano está permanentemente acompañado por una persona que ya lleva dos años en tratamiento.

JOSE FERNANDO ORTEGA MOHEDANO POR LAS CALLES DE SEVILLA 09/04/2014

Los veinte días que siguió tratamiento en el Instituto Galeno, José Fernando residió en un piso del centro y estaba permanentemente acompañado por una persona que tutelaba todos sus pasos en el exterior.

En el centro dirigido por Pepe el Marismeño, José Fernando se sometía al seguimiento y control diario de un psicólogo y tres terapeutas, que valoraban sus evolución para diseñar la terapia más conveniente en cada momento… Pero, al parecer, esta presión ha resultado excesiva para José Fernando, que ha terminado por incumplir las normas del centro, por lo que ha terminado siendo expulsado.

JOSE FERNANDO ORTEGA MOHEDANO POR LAS CALLES DE SEVILLA 09/04/2014

Sus comunicaciones también eran objeto de seguimiento y estricto control. La terapia de José Fernando debería tener dos años de duración para ofrecer alguna garantía de su curación.

Las incidencias revisten gravedad, pues José Fernando ha desaparecido una noche entera del piso tutelado en el que vive, después de despistar a sus compañeros diciendo que iba a por tabaco. Hasta se ha comentado su ‘recaída de fin de semana’. A buen seguro que si estas noticias traspasan los muros de la prisión zaragozana de Zuera, serán un nuevo motivo de honda preocupación para Ortega Cano.

 JOSE FERNANDO ORTEGA EN EL CENTRO DE REHABILITACION INSTITUTO HIPOCRATES 01/04/2014 SEVA

José Fernando, que mantiene sus hábitos de fumador, dijo a sus compañeros del piso tutelado y a las personas que le controlaban que ‘iba a comprar tabaco’ antes de desaparecer durante toda una noche.

La terapia diseñada para José Fernando tiene además unos plazos de aplicación, dos años en principio, que si no se reconduce la actitud del joven, quedarán incumplidos invalidando todo el camino recorrido hasta ahora. La vida de José Fernando Ortega se centraba en una única prioridad: vencer sus adicciones para poder volver a la normalidad y retomar las riendas de su futuro.

Tras su actitud inicial, se presentan algunas dificultades añadidas para que José Fernando recapacite y pueda retomar la terapia asumiéndola con todas sus normas. Al margen de la decepción de los que han sido sus compañeros de piso, engañados por el hijo de Ortega, con el que han mantenido alguna discusión subida de tono, según sus vecinos de bloque; tampoco hay que echar en saco roto la creciente reticencia de otros pacientes, residentes en otras viviendas tuteladas, que manifiestan su desacuerdo con el posible desembarco de José Fernando en su entorno, porque consideran que no ha seguido todos los pasos de la terapia y temen que su proximidad pueda resultar perniciosa para su propio proceso de curación.