Doña Sofía viajó con Froilán a Ginebra para celebrar el cumpleaños de Juan Urdangarín

La reina, que sigue poniendo su condición de madre y abuela por encima de su papel institucional, volvió a ofrecer todo su cariño y apoyo a la infanta Cristina, reuniéndose con ella en Ginebra, Suiza, para celebrar el 14 cumpleaños de Juan Valentín, el mayor de los cuatro hijos de los duques de Palma.

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Convertida en el único nexo de unión entre los distintos miembros de la familia desde que estallara el caso Nóos e Iñaki Urdangarin fuera imputado por varios delitos, la reina Sofía quería que su nieto Juan tuviera un cumpleaños realmente feliz. La infanta y sus hijos están recién llegados a Ginebra y, aunque ya llevan varias semanas de clase en su nuevo colegio, la prestigiosa Escuela Internacional, Ecolint, es demasiado pronto para que los niños hayan hecho nuevas amistades. Así, doña Sofía decidió llevar con ella a su nieto mayor, Froilán, que por razones de edad hace muy buenas migas con su primo Juan Valentín.

Tras su visita diaria a don Juan Carlos en el Hospital Universitario Quirón, al que no ha faltado ni un solo día desde que el monarca fuera operado el 24 de septiembre, la reina y Froilán emprendieron viaje a Ginebra en un vuelo regular con la intención de pasar todo el fin de semana con Cristina y los niños, y celebrar ayer mismo, domingo 29, el 14 cumpleaños del mayor.

Tres días antes, el miércoles, solo un día después de que el rey fuera de nuevo operado, Cristina viajó a Madrid para visitar a su padre, pero regresó a Ginebra esa misma noche. A mediodía, sin embargo, almorzó con la reina en el hospital, y debió ser entonces cuando juntas ultimaron el cumpleaños de Juan y el viaje de la reina y Froilán a la ciudad suiza.

Felipe Juan Froilan

Froilán, el más revoltoso de los ocho nietos de la reina, cumplió 15 años el pasado 17 de julio.

En su nueva y lujosa residencia, Cristina planeó un cumpleaños eminentemente familiar para su hijo mayor, que contó con el cariño, y los regalitos, no solo de su abuela y su primo Froilán, sino también de sus madre y sus hermanos, unidos como una piña ante una adversidad familiar que, como es lógico, les cuesta comprender. Pablo, Miguel e Irene, de 12, 11 y 8 años respectivamente, adoran a su hermano mayor, y junto a Froilán consiguieron agasajarle con una fiesta de cumpleaños entrañable, ruidosa y muy divertida.

No es la primera vez que doña Sofía le muestra a su hija Cristina apoyo incondicional desde que los Urdangarín cayeran en desgracia. En diciembre de 2011 les visitó en su casa de Washington, donde los duques de Palma pasaron dos años antes de regresar a España por la imputación de Iñaki; en la primavera de 2012 les sorprendió con una visita, también en Washington, para celebrar el décimo cumpleaños de Miguel, y el pasado mes de junio no dudó en trasladarse a Barcelona para felicitar a su nieta Irene, que cumplía ocho años.Y es que la familia, y muy especialmente sus nietos, son para ella lo más importante, sobre todo en estos momentos de crisis, familiar e institucional.

Froilán y Juan Valentín Urdangarin

Froilán y Juan, fotografiados el pasado verano en Palma de Mallorca.