Las Campos, una muy mala noticia para ellas

Las Campos, una muy mala noticia para ellas

Hacer humor es una de las cosas más complicadas que hay. De hecho, es más sencillo ser Meryl Streep que Chiquito de la Calzada o Cantinflas. Por eso, la nueva temporada de Las Campos está pinchando en audiencia.

Aunque discrepo en el tono que empleó Carmen Lomana para hablar de Las Campos, muy peyorativa y buscando que se hablara de ella (estos días la están acusando de plagiar una columna de opinión para la que escribe en La Razón, por cierto), hay un poso de verdad en lo que decía… La audiencia está buscando momentos que le hagan reír, como cuando, en la primera temporada, Terelu se iba a comprar bragas a un mercadillo o se comía con voluptuosidad una porra. Que quede claro, reír, no reírse de ellas, ese es el matiz en el que discrepamos la veterana ‘socialité’ y yo.

Las Campos han empezado su segunda temporada con mucha menos fortuna que con la primera.

Lo malo es que, al igual que los chistes (con la excepción de Gila), una vez que los repites dejan de tener gracias. Y lo de los perritos calientes en Nueva York ya no ha colado… Yo no seguí el ejemplo de Carmen Lomana, no me vi la primera entrega de esta segunda entrega entera, porque la quité por aburrimiento, y me puse ‘Los abrazos rotos’ de Pedro Almodóvar, un director que me tiene, por cierto, preocupadísimo, porque lleva demasiado tiempo callado y sin darnos una pista de su nuevo proyecto.

La audiencia de estas entregas de Las Campos no están siendo buenas y parece que el ‘reality’ empieza a languidecer. Quién sabe si el próximo viernes remontarán, pero el avance de ayer se quedó con un escuetísimo 6,5% de cuota de pantalla, muy por debajo de la media de la cadena, lo que no hace augurar grandes alegrías para los programadores de la cadena.

Carmen Borrego era la más anónima del clan, pero ya se ha convertido, con toda justicia, en personaje.

La sobreexposición juega en contra de todos, ya seas anónimo o no. Tendemos a valorar lo misterioso, lo inaccesible, lo que no se prodiga. Igual que un plato que nos gusta y repetimos con demasiada frecuencia acaba estomagándonos. Las Campos llevan varios años apareciendo de forma contínua en la parrilla de Tele 5 y va a más…

Hasta hace no tanto, Carmen Borrego era la más enigmática de la familia, pero su vida es también un ‘reality’, por lo que poco les queda contarnos de su vida que no sepamos ya… Terelu, por su parte, ha dado hasta ‘lecciones’ de cómo tener sexo en un avión sin que se enteren los azafatos. Y María Teresa se ha vestido de Audrey Hepburn y se ha plantado en la puerta de Tiffany’s.

Yo no las cuestiono, al contrario que Carmen Lomana, pero sí considero que a la larga es posible que no les beneficie el camino que están tomando sus respectivas carreras, sobre todo a Carmen y a Terelu, porque María Teresa ya no tiene nada que demostrar a nadie ni a ella misma.

Terelu Campos es mucho mejor presentadora que otras a las que le dan programas y Carmen tenía y tiene un buen nombre en la profesión detrás de las cámaras, pero, al haberse convertido en personajes a saco, su futuro se presenta, a mi entender, más incierto.

Ojalá su jugada les salga bien y tengamos Campos para rato. Porque soy fan, lo confieso.

 

Las Campos, una muy mala noticia para ellas

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