Kiko Matamoros y Kiko Hernández: los secretos que no comparten con sus...

Kiko Matamoros y Kiko Hernández: los secretos que no comparten con sus compañeros de ‘Sálvame’

Cada cerillo tiene su rascador. Esto decía Laura Esquivel en la deliciosa ‘Como agua para chocolate’ a propósito de que el amor es una cosa que surge o no surge, no se puede construir con dos piezas que no ensamblan. Lo mismo pasa con la química. Kiko Hernández y Kiko Matamoros siempre la han tenido y la tendrán.

El lunes estuve de testigo impertinente en el estreno de la obra de Jorge Javier Vázquez. No la vi, así que no puedo opinar, pero sí que estuve peinando un ‘photocall’ en el que mi pequeño cuerpo peligró entre decenas de cámaras, periodistas abigarrados y señoras que se arremolinaban alrededor del panel para ver a sus estrellas favoritas. Al final, lo más reseñable fueros los gritos de la audiencia que pedía a Kiko Matamoros que volviera a ‘Sálvame’ y que jaleaba a los colaboradores del programa como si hubiera entrado María Callas resucitada.

Kiko Matamoros, posando en el photocall del estreno de Jorge Javier, uno de los más concurridos de los últimos tiempos.

A lo que iba, que yo en mi esquinita, siempre retenido por un vigilante de seguridad que me sacaba dos o tres cabezas, metía mi ‘smarphone’ como podía para intentar conseguir declaraciones que cambiaran el signo de los tiempos o solucionaran el problema de Cataluña (por aquello de que estaba allí María Lapiedra), pero nada…

Desde mi escondrijo y emulando a Gustavo González, conseguí hacer las fotos que aquí veis en las que Kiko Hernández se llevó aparte a Kiko Matamoros y se pusieron a rajar, con mucho cuidado de que no hubiera allí nadie que pudiera leer los labios, como hacían en sus tiempos en ‘Salsa rosa’ o en ‘Los abrazos rotos’ de Pedro Almodóvar.

Los ex-compañeros de Kiko hernández se arremolinaron ante él, en un día que volvió a ejercer de estrella mediática.

Minutos antes había estado hablando con el marido de Makoke (su look era indescriptible), que decía que era feliz viendo crecer la hierba. Una imagen muy poética, que parecía inspirada en Walt Whitman, para alguien que ha decidido reinventarse (o eso parece) alejado de la jauría en la que era el gallo con más espolones del corral, con permiso del otro Kiko.

Matamoros nos dijo que hablaba de vez en cuando con Hernández, aunque tampoco mostró un entusiasmo desmedido por él, pero una vez que estuvieron juntos ignoraron al resto de sus compañeros de programas y se pusieron a cuchichear como niños a espaldas del profesor. Miedo me da averiguar lo que se estaban contando, porque, sin entrar en valoraciones de cómo es cada uno, los colaboradores de ‘Sálvame’ no se caracterizan por hacerse caricias retóricas.

Los Kikos se cuidaron muy mucho de que nadie pudiera escuchar lo que hablaban.

La única conclusión que saco de todo esto es que nunca es tarde para cambiar de camino o para seguir en el mismo si uno es feliz. Y me da la sensación de que Matamoros, que tendrá atadas sus cuentas para haber dado este paso, ha acertado con su decisión de ir empequeñeciendo su figura pública. Ya le dijo su amigo Kiko, que con todo lo que se había operado, era ahora, cuando está lejos de la tele, cuando se le ve más rejuvenecido.

Y más tranquilo, porque Matamoros habla con una parsimonia propia de quien se ha tomado una tila antes de salir, lo que me parece un buen síntoma. La verdad.

Estaba muy claro que a ambos les apetecía reencontrarse.

 

Kiko Matamoros y Kiko Hernández: los secretos que no comparten con sus compañeros de ‘Sálvame’

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